15 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El cambio climático, otra causa necesaria pese a la manipulación "progresista"

 

 

Madrid acoge desde este lunes la Cumbre contra el Cambio Climático que, de no ser por los conflictos que corren como la pólvora por toda Latinoamérica, debía haberse celebrado en Chile, país que no obstante mantiene la presidencia del evento en España.

Es un evento importante que responde a un problema mayúsculo, cuya mayor pega para prosperar reside en el intento de arrogarse la causa, con fines partidistas, por una parte de la clase política que pretende esgrimirlo, además, como arma arrojadiza contra sus rivales.

Y para lograrlo no duda en repetir con el medio ambiente el mismo modus operandi que con la igualdad o la pobreza: una mezcla de discurso apocalíptico y estigmatización que divide a la sociedad, le resta consensos e incluso denigra la causa que dice defender con tal de obtener réditos políticos e implantar una nueva hegemonía cultural, tan aparentemente inocua como en realidad totalitaria a menudo.

Greta Thunberg resume esa atroz estrategia, ciertamente deplorable. Usar a una menor de edad sobreactuada para simbolizar una lucha que debe ser más científica que emocional y más adulta que infantil, lo dice todo de los objetivos ideológicos que mueven a no pocos ideólogos de una batalla tan sin embargo noble.

 

 

Pero destapar y repudiar esa costumbre, tan "progresista", de quedarse con banderas de todos y usarlas contra sus adversarios a la vez que se intenta colonizar una sociedad al completo, no debe ocultar ni despreciar un objetivo que es de todos.

Porque si perjudiciales son los mensajes apocalípticos, no lo son menos los negacionistas. El planeta tiene un serio problema que hay que atender y paliar, conscientes de que la protección del ecosistema es a la vez la mejor defensa del ser humano.

El efecto invernadero, fruto de la acumulación de dióxido en las capas bajas de la atmósfera, ha subido un 30% desde la revolución industrial. 600.000 personas han muerto fruto de los fenómenos atmosféricos extremos desatados tal vez por el cambio climático.

Pese a las Gretas

El 40% de la población  tiene o va a tener dificultades agudas para disponer de agua potable cerca. Y la mitad de la humanidad vive a 60 kilómetros del mar, que puede tragarse esa franja por el deshielo.

Son datos objetivos y terribles que requieren de una respuesta clara, factible y de consenso que atienda al problema con rigor y se eleve sobre la manipulación política que a menudo lo vampiriza. Por ridícula que nos resulten todas las Gretas Thunberg que aparecen siempre junto a estos problemas de manera nada inocente, lo que dicen defender es, en el fondo, verdad.

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