17 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La verdadera historia de la relación rota de Manuel Valls con Ciudadanos

Nunca hubo química entre Rivera y Valls, que aterrizó en Ciudadanos para utilizarlo de trampolín pero jamás se sometió a disciplina ni orden alguno. Ésta es la historia.

En realidad, Albert Rivera nunca buscó el fichaje de Manuel Valls. Le llegó un poco de sopetón, con un anuncio en público casi inducido por el político francés ante el cual poco pudor hacer. Era un desaire muy ruidoso o aceptar la alianza e intentar sacarle partido.

Hizo lo segundo, claro, a costa de diluir las siglas propias en un proyecto supuestamente transversal que dejaba a Ciudadanos, ganador de las Autonómicas, bastante diluido.

Valls, desde ese momento, hizo lo que le parecía oportuno, sin contar con nadie en Madrid, creando un equipo de campaña propio y aplicándose el lema que ya jalonó su trayectoria en Francia: él fue siempre el gallo, le coq, y en su corral solo reina él.

 

Esa certeza se agudizó en la campaña electoral, desarrollada a su aire por Valls, y coronó con la decisión unilateral de apoyar a Ada Colau para, supuestamente, evitar que Ernest Maragall fuera alcalde, aunque la diferencia entre ambos es poca.

La lideresa de En Comú votó "sí" en el primer referéndum de independencia, el de Artur Mas en 2014, y al día siguiente de su investidura ya colgó el lazo amarillo en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona, el mismo en el que su mano derecha hoy en el Congreso, Gerardo Pisarello, arrancó la bandera de España a un concejal del PP.

Rivera no fue a buscar a Valls, que le cayó de repente y no pudo esquivarlo. Desde entonces, nada funcionó

"Ha ido siempre a su aire", explican fuentes de Cs a ESdiario, conscientes del roto provocado en el peor momento: los resultados electorales de los naranjas han sido muy malos en Cataluña, Inés Arrimadas se ha mudado a Madrid y Valls ha provocado un terremoto que puede no haber cesado.

Y es que se da por hecho que, cuando menos, el dirigente de origen francés, nacido en Barcelona, tiene un nuevo plan: aprovechar la ruptura para lanzar su propio partido y concurrir con él a las Elecciones Autonómicas como candidato a la presidencia de la Generalitat. "Ya lo tiene inscrito", apuntan las mismas fuentes.

¿Nuevo partido?

Las presiones de Emmanuel Macron a Cs para que ni hable con Vox y auxilie a Pedro Sánchez también se achacan, en parte, a Valls: son amigos, como se puede serlo en política, y ambos formaron parte de la guardia pretoriana de Hollande antes de que cada uno intentara llegar donde solo lo hizo el ahora líder de En marche.

¿Vienen de él las injerencias francesas en la política española? Es probable. Y aunque Cs mantiene las formas, no gusta nada: la ruptura total con Valls, apenas unas horas después de que Macron les presionara, obedece a ese hastío. Y no es privativo de Cs.

En el PSC, Iceta anda más que preocupado por cómo puede afectar el dirigente galo a sus expectativas electorales. Solo él está ahora mismo en el centro del tablero, un lugar inestable que lo mismo da la gloria que le hunde en el infierno. Pero llevándose unos cuantos votos por delante.

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