12 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las intrigas de Rubalcaba llevan a Pedro Sánchez al límite de su paciencia

La relación entre ambos es irreconducible, máxime después de que al exlíder del PSOE le pillaran reuniéndose con Marta Pascal a espaldas de Ferraz. Así están las cosas en este momento.

En su "segunda vida" política, Pedro Sánchez se ha aprendido bien la lección: el posicionamiento del PSOE sin ambages en defensa del Estado de Derecho, al lado del Gobierno y de Mariano Rajoy, se ha convertido en un bálsamo para el partido. 

Así lo dicen importantes dirigentes socialistas y así lo recoge este lunes Antonio Martín Beaumont en su artículo de La Razón: "Lo que manifiestan muchos ahora en las filas socialistas es que la formación se mantiene donde debe estar. Esa es la opinión incluso de la vieja guardia que hizo campaña activa contra Sánchez y en favor de la andaluza Susana Díaz. Cosa distinta es que las relaciones con algunos de sus miembros puedan reconducirse. En particular, con Alfredo Pérez Rubalcaba". 

 

Y es que según el director de ESdiario, "en Ferraz se mueven entre una revolución de sentimientos. La cabeza les pide mirar para otro lado. El estómago, en cambio, quiere expresar sus recelos hacia Rubalcaba. Las alarmas de indignación saltaron con la foto, en la misma mesa de la cafetería del madrileño hotel Santo Mauro, del ex secretario general del PSOE con la coordinadora general del PdeCAT, Marta Pascal, y su compañero de partido y diputado en el Congreso, Jordi Xuclà. Como, además, Pascal venía de Bruselas de entrevistarse un día antes con Carles Puigdemont, el impacto desató los nervios en más de uno". 

Además, "lejos de restarle trascendencia, la cúpula socialista, con Pedro Sánchez al frente, se dejó llevar por lo que les pedía el cuerpo e hizo llegar a los medios que la cita carecía de su aprobación previa y que desconocía su contenido. Una incomunicación previsible, por cierto, porque entre Rubalcaba y Sánchez media un abismo. Sin pelos en la lengua, quien fuera casi todo en el PSOE lamentó públicamente en Los Desayunos de TVE que la actual dirección le pusiese como un trapo por su charla de café. Tampoco gustó al sanchismo la apuesta de Rubalcaba por que los constitucionalistas se enfrenten a los independentistas en Cataluña con un "proyecto político compartido". 

 

A juicio de Beaumont, "muchas de las cosas que han pasado resultan irreversibles" y hay cosas que Rubalcaba "ni olvida ni perdona. Los últimos puentes quedaron definitivamente dinamitados durante la Legislatura más corta de la etapa democrática, la del bloqueo con repetición de elecciones".

Entonces, Sánchez llegó a trasladarse a su domicilio para abordar su deseo de ofrecerse a Felipe VI como aspirante a la Presidencia del Gobierno, algo que Rubalcaba nunca vio claro y así se lo transmitió para ver posteriormente en los titulares de la prensa que Pedro le había traicionado. La ruptura fue inmediata y, parece que definitiva: "Alfredo Pérez Rubalcaba aguardó largo tiempo, nueva convocatoria electoral de por medio, para mover ficha… siempre entre bambalinas. Y acuñó el término “Gobierno Frankenstein” para referirse a los enésimos intentos de Sánchez de llegar a presidente del Gobierno. Al igual que el resto de la “vieja guardia”, apoyó la implosión del partido y el posterior paso al frente de Susana Díaz para alcanzar el liderazgo del PSOE". 

Y desde entonces, "el único contacto conocido entre ambos tuvo lugar el pasado 21 de octubre, cuando Sánchez le telefoneó, como al resto de los ex secretarios generales del PSOE, para agradecerle el cierre de filas con su posición de respaldo al Gobierno en el despliegue del artículo 155 en Cataluña. Por más que la cruda realidad sea que ni siquiera la grave crisis provocada por la deriva independentista ha podido suponer un acercamiento entre los dos políticos".

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