22 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los votantes de Casado, Rivera y Abascal quieren acuerdos rápidos entre ellos

PP, Cs y Vox no se pueden instalar en el regate corto: sus electores reclaman altura de miras y desalojar rápido a los gobiernos populistas de ayuntamientos y Comunidades.

 

 

La mayoría de los españoles que entre el 28-A y el 26-M optaron por los partidos del centroderecha deben estar en las últimas horas sin salir de su asombro. Y, muchos de ellos, indignados. Lógico.

Esa media España, que en las urnas -conviene no olvidarlo- es prácticamente similar en términos cuantitativos que la que ha optado por opciones de izquierdas y, pese al “agitprop”, confiaba en que si los números “daban” los gobiernos populistas iban a ser desalojados del poder.

Después del escrutinio de las elecciones tocaba pasar de la musas al teatro. Y que PP, Cs y Vox acordaran programas de mínimos -ya que comparten sin matices el proyecto constitucional de España, la economía liberal y la bajada de impuestos- que permitieran investiduras rápidas de sus candidatos y proyectos de regeneración como los que necesita, por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid.

El mensaje está claro para sus líderes: “lleguen a un acuerdo”. Todo lo demás es política pequeña

Pero Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal se han instalado en el regate y las luces cortas. Parecen emboscados, repartiéndose entre ellos carnés de no se sabe qué, y estableciendo contra Vox los mismos cordones sanitarios que la izquierda patrocina pero que nunca se ha planteado para los independentistas golpistas o, ni siquiera, para los filoetarras.

Gobiernos sensatos

Ha llegado el tiempo de la altura de miras. Los electores de centro y derecha han hablado. Han repartido sus papeletas sin sorpassos y sin exclusiones. Y buscan un objetivo común: gobiernos autonómicos y alcaldías sensatas, razonables y previsibles. El mensaje está claro para sus líderes: “lleguen a un acuerdo”. Todo lo demás es política pequeña.

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