25 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Cs explora un pacto con la extrema izquierda para marginar a Vox en Andalucía

Juan Marín con Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo.

Juan Marín con Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo.

Marín pretendía reunirse en secreto con los líderes de Adelante Andalucía, pero el encuentro ha trascendido y ha provocado un terremoto político a horas de que se constituya el Parlamento.

La composición de la Mesa del Parlamento andaluz ha provocado en las últimas horas una crisis política que sí o sí ha de resolverse antes de este jueves, cuando se constituye la Cámara autonómica. 

Ciudadanos se resiste a presidir la Mesa con el apoyo de Vox; como también a dejar que la formación de Santiago Abascal ocupe uno de los siete puestos del órgano de gobierno del Parlamento. Ello a pesar deque el reglamento dice que todos los partidos con representación parlamentaria han de tenerla también en la Mesa. Lo que dice es que tienen que tener voz, pero no habla de voto, he ahí la cuestión. 

El artículo 36 señala: "Todos los partidos, federaciones y coaliciones que, habiendo concurrido a las anteriores elecciones, hubieran obtenido en las mismas representación suficiente para constituir Grupo parlamentario, tendrán derecho a estar presentes en la Mesa".

Por ello, y en paralelo al acuerdo de gobierno que Cs cerró este mismo martes con el popular Juan Manuel Moreno, Juan Marín se reunió por la mañana en secreto con los líderes de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, para llegar a un pacto respecto a un órgano que, en principio, presidirán los naranjas.

La reunión, que tuvo lugar en la estación de tren de la localidad gaditana de Jerez de la Frontera, acabó trascendiendo porque un usuario de Twitter colgó una fotografía del cónclave. Y a partir de ahí se produjo la polémica. 

Desde Cs explicaron que se trató de un encuentro para "explorar" las distintas posibilidades pero que no llegó a ningún puerto, de momento. Sin embargo, según la versión de Adelante Andalucía la reunión tenía un objetivo claro: dejar a Vox fuera de la Mesa del Parlamento. 

Y así lo interpretaron también los de Santiago Abascal, que a través de Twitter denunció un "cordón sanitario" contra ellos. 

 

Cordón a espaldas del PP, que ni tenía conocimiento previo de la reunión de Juan Marín con Teresa Rodríguez ni tampoco quiere vetar a Vox en la Mesa. Es, de hecho, el único partido al que no le incomoda lo más mínimo que la marca verde tenga uno de los siete puestos. 

Ciudadanos planteó en un principio que el PSOE se abstuviera en la votación de la Mesa y así no necesitar a Vox. Sin embargo, los populares se negaron rotundamente con el argumento de que los cambiados no podían participar del cambio. Así que Cs ha ido a llamar a la puerta de Adelante Andalucía.

Está por ver cómo se resuelve este nudo gordiano y si el desprecio de Cs a Vox acaba poniendo en peligro el pacto entre populares y naranjas. Porque hasta ahora estos han negociado su gobierno de coalición sin contar con Vox, pero necesitan los votos del partido de Abascal en la investidura.  

Para añadir más voltaje a la situación, Susana Díaz anunció este martes que se presentará a la investidura, puesto que ella ganó las elecciones. 

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