17 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sandra Golpe abochorna con ironía a Marcela Topor: el personaje secundario

El nuevo trabajo de Marcela Topor a cuenta del bolsillo de los catalanes ha levantado ampollas.

El nuevo trabajo de Marcela Topor a cuenta del bolsillo de los catalanes ha levantado ampollas.

Desde su rincón feminista, la presentadora de Antena 3 pone en solfa a la esposa de Carles Puigdemont y a la número dos de Podemos por sus últimas "hazañas" como mujeres en un país congelado

Se alegra este viernes Sandra Golpe desde su columna en La Razón de que "la nieve que se asienta y nos hiela los sentidos también enfría, menos mal, el melodrama pasional catalán".

Para la periodista es un "alivio apartar la atención plena del señor Puigdemont y de sus tuits para centrarnos un momento en personajes secundarios". 

Entre estos personajes secundarios, por ejemplo, emerge "la posible sucesora política del legítimo (si Esquerra traga el anzuelo); la sonriente la joven Elsa Artadi con sus gafas de pasta y su discurso lineal y previsible". 

También "reaparece la esposa, recién fichada por la Diputación de Barcelona para conducir un programa de televisión... en inglés. Sí, la señora Marcela Topor trabajará en un medio público, pagado con el dinero de todos los catalanes, y será la flamante conductora de un espacio semanal que vete a saber si cubre las expectativas de su inflado presupuesto". 

No se olvida Golpe del "mosso recién expedientado, después de pasar tres meses largos junto al expresident en Bruselas. Fidelísimo, en la sombra, asegura el agente que, en realidad, él estaba de vacaciones en Bélgica, tirando de tantas horas acumuladas".

Pero "más allá del exotismo catalán nos dan alpiste para el debate encendido determinados oportunistas" y ahí lanza un mensaje directo a Irene Montero: "Mire usted, desde este humilde rincón femenino, con empatía y cariño, le imploro que para atraer titulares no use más la gramática, que es lo mismo que tocarme la moral y la caja del tesoro". 

Y es que "a algunas personas nos duelen los oídos al descubrir según qué patadas al diccionario, con la excusa de la igualdad de sexos. La voz es, ya de por sí, un sustantivo femenino, en singular. Suena "portavoza" y cruje, escalofriante, helado sin remedio mi vaso de café de la máquina". 

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