21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Saúl Ortiz

    El Coso Rosa

    Repaso con agilidad torera los embistes de diestro y siniestro sin que me tiemble el estoque, con el que me enfrento a los morlacos bravos y a los mansos. Me gustan las tardes de gloria, aunque a veces la vuelta al ruedo sea, más bien, una desvergüenza. Entraré siempre a matar aunque antes me deba persignar.

Maribel Verdú pierde los nervios y monta un escándalo en la calle

Maribel Verdú suele mantener la calma, pero esta vez se le fue de las manos...

Maribel Verdú suele mantener la calma, pero esta vez se le fue de las manos...

Me cuentan que la actriz montó en cólera. Los viandantes no daban crédito al espectáculo, casi bizarro, en el que solo se escuchaban maldiciones y palabras subidas de tono.

Maribel Verdú vive un momento brillante en el terreno profesional. Todo son odas a una actriz considerada una de las más influyentes del panorama nacional e internacional. Maribel, además, es una mujer feliz. Todo marcha sobre ruedas en su relación con Pedro Larrañaga. El secreto de su éxito, dicen, está en la comprensión y en el respeto mutuo. En la forma en la que conjugan sus diferentes puntos de vista sobre aquello que les diferencia. A Maribel se le dibuja una envidiable sonrisa al hablar de él. No solo en ruedas de prensa o entrevistas promocionales, sino también en los posados que, de vez en cuando, concede para airear los aspectos más íntimos. 

Sabe que la prensa (del corazón) ejerce un poder innegable para catapultar al éxito a un actor. Por eso son raras las ocasiones en las que la Verdú tuerce el morro y dispara perdigonazos verbales contra los periodistas que buscan inmortalizar los momentos más cotidianos de su vida.

No siempre es así. Ocurrió el pasado martes cuando Maribel y Pedro paseaban tranquilamente por las frías calles de Madrid. Se les veía realmente enamorados y compenetrados. Él y ella. Ella y él. Ni siquiera la mirada atónita de los viandantes les importaba para permanecer con sus manos entrelazadas. A lo lejos un fotógrafo les aguardaba. Flash, flash. Se había logrado obtener la escena más romanticona en una gélida y nubosa mañana. Al darse cuenta de la presencia, Maribel preguntó. El fotógrafo se acreditó y le garantizó que habían sido unas fotografías preciosas. Sin embargo, me cuentan que la actriz montó en cólera. Los viandantes no daban crédito al espectáculo, casi bizarro, en el que solo se escuchaban maldiciones contra la prensa rosa: "Sois la mierda más absoluta, la escoria del periodismo, una mierda de periodistas los que os dedicáis a esto", dijo Maribel visiblemente enfadada.

Lejos de intentar calmar los ánimos, Pedro agarró al reportero y volvió a recriminar que se les hubiera hecho unas fotografías en vía pública: "La gente como tú sois miserables, ¿acaso estamos en una rueda de prensa?", repetía incansable ante el nerviosismo de la protagonista de Blancanieves que también fotografió al periodista para investigar sobre su vida. Una situación realmente sorprendente que, insisten, estuvo fuera de toda lógica. ¿Qué le pasa a Maribel?

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