15 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez, ¿qué está usted negociando a oscuras y sin explicaciones con ERC?

El líder del PSOE alertó antes del 10N del peligro para España que era un pacto que ahora quiere firmar, casi a escondidas y sin explicaciones: es inaceptable.

 

 

El PSOE y ERC están cerca de cerrar el acuerdo que, en realidad, mantienen desde que Pedro Sánchez llegara a La Moncloa en 2018 con una moción de censura apoyada por todo el independentismo: sin ese respaldo, simplemente no hubiera conseguido en los "despachos" lo que hasta entonces le habían negado, de forma contundente, las urnas.

No va a haber ninguna novedad en ese sentido, y tampoco ninguna sorpresa: se trata de perfeccionar lo que ya venían haciendo: solo falta por saber a qué precio. En ese sentido, es razonable temerse lo peor.

La última reunión de ambos partidos atestigua el temor: se desarrolló casi a escondidas, se desconoce de qué se habló y no hay posibilidad alguna de saber qué se está ofreciendo exactamente al soberanismo para que tanto Junqueras cuanto Puigdemont, que se ha sumado a la fiesta, permitan la investidura de Sánchez.

Pero sí se sabe lo que el nacionalismo exige: profundizar de  alguna manera en el reconocimiento "nacional" de Cataluña, liberar a los políticos condenados por el Supremo y, cómo no, disponer de un régimen financiero similar al del País Vasco o Navarra.

 

 

Y de una forma u otra, eso es lo que sin la menor duda el PSOE ha de estar ofreciendo, modulándolo de manera que sea tolerable a la vez para sus socios y para la opinión pública española y compatible, además, con la legislación vigente en España. Es decir, cuadrando un círculo imposible que solo puede terminar con un mayúsculo desastre.

 

Bien porque las concesiones alimenten a un león separatista que jamás será vegetariano y volverá a morder cuando se dé cuenta del engaño; bien porque se avance hasta un punto incompatible con los principios de igualdad, solidaridad y unidad que rigen la democracia española.

A oscuras

La opacidad que envuelve todo añade un punto inaceptable de ofensa a las instituciones y al conjunto de los españoles, cuyo último mensaje de Sánchez en este ámbito, previo a las Elecciones del 10N, fue el antagónico al que ahora aplica en silencio.

Porque fue él mismo quien alertó a la ciudadanía del peligro de incluir en el Gobierno a Podemos y de hacerlo dependiente del soberanismo. Justo lo que ahora, en secreto y sin dar explicaciones, está a punto de firmar.

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