22 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El único pacto inaceptable en España es el de Sánchez con los separatistas

 

 

La formidable maquinaria mediática que en España atiende a los intereses de la izquierda -esto es, la práctica totalidad de las televisiones y buena parte de las radios y periódicos- se ha lanzado en tromba a zaherir el pacto alcanzado por el PP con Ciudadanos y Vox, por distinto conducto, para alcanzar la presidencia de la Junta de Andalucía.

Con muy malas formas y escaso apego por la realidad, los mismos que defendieron la moción de censura impulsada por Pedro Sánchez y viable gracias a los independentistas, se aprestan a denigrar el relevo de Susana Díaz arguyendo que Pablo Casado y Juanma Moreno han negociado un acuerdo con un partido inconstitucional y ultraderechista, en referencia al de Abascal.

Se trata de dos etiquetas injustas y falsas que, tras colgárselas a Vox, aspiran a extender al PP y Cs, al objeto de debilitar las posibles alianzas entre los tres que puedan darse en el futuro en España: el fin indisimulado es estigmatizar a una formación y, con ello, dinamitar las opciones electorales del centroderecha español, instalado ya en la mayoría absoluta en todos los sondeos a excepción de los del manipulado CIS, siempre al servicio de Sánchez.

Ni PP ni Cs y ni siquiera Vox deben aceptar lecciones de un partido, el actual PSOE, que se apoya en Iglesias, Puigdemont, Junqueras y Otegi

Es una estrategia burda y lamentable en todos los casos, pero especialmente cuando viene de un Gobierno que se conformó al margen de las urnas, negándose a consultarlas de nuevo y sustentado en partidos que agreden a la Constitución, rompen la convivencia y pisotean las leyes que regulan el espacio democrático.

Vox no es anticonstitucional por pedir el fin del Estado de las Autonomías, como no lo es el PSOE por defender una reforma federal y plurinacional. Y ni siquiera lo serían ERC o el PdeCat por auspiciar la independencia. Son todas ellas posturas legítimas en un Estado de Derecho si, y esto es lo relevante, respetan el procedimiento y las reglas del juego, que permiten perseguir ese objetivo pero rechazan su imposición a la fuerza.

Doble desvergüenza

Que Sánchez tengan la desvergüenza doble de apoyarse en partidos incapaces de respetar la Constitución para obtener lo que le negaron los ciudadanos y, a la vez, no encuentre otra manera de atacar a sus rivales que adjudicarles pecados inexistentes; perfila a un presidente capaz de todo para llegar al poder o para mantenerse en él.

Ni PP ni Ciudadanos y ni siquiera Vox pueden ni deben aceptar lecciones de democracia de un partido, el actual PSOE, que se apoya a la vez en Iglesias, Puigdemont, Junqueras y Otegi. Y harían muy mal en interiorizar esa falacia y marcas más distancias entre ellos de las estrictamente relativas a sus visiones y programas: no tienen nada que demostrar a nadie en materia de respeto a la Constitución, y menos a quien se sirve de quienes se ríen de ella.

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