06 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

José Miguel Cedillo, víctima del horror: "Por mis venas corre sangre de héroe"

Cedillo, de niño, junto a su padre unos años antes de ser asesinado

Cedillo, de niño, junto a su padre unos años antes de ser asesinado

Su padre murió en 1982 rematado de un tiro en la nunca tras sobrevivir a un primer atentado. Cedillo reivindica el estatus de las víctimas, quiere vivir sin rencor y explica cómo sufre aún.

ETA convirtió la vida de José Miguel Cedillo en un vía crucis de orfandad y terror, de agorafobia y pánico que le mantuvieron durante muchos años encerrado entre las cuatro paredes de su casa. ETA le robó a tiros a su padre y le hurtó la infancia, la adolescencia y la juventud. 

José Miguel Cedillo tenía sólo 7 años. La mirada de aquel niño tuvo que contemplar, con el espanto cosido a los ojos, en la Capilla Ardiente instalada en el Gobierno Civil de Guipúzcoa, cómo un compañero de su padre se descerrajaba un tiro en la cabeza porque la sangre, el terror y el dolor por sus compañeros muertos le derrotaron la voluntad de seguir viviendo. Jesús María Zabarte Arregui, alias el Carnicero de Mondragón, formaba parte de la partida de asesinos de ETA que en 1982 cosieron a balazos en Oiartzun a tres policías nacionales. 

 

Hoy ese niño tiene 36 y acaba de volver al lugar del atroz crimen de su padre, Rentería (Guipúzcoa); ni su madre ni él habían vuelto a pisar el País Vasco desde el 15 de Septiembre de 1982 y lo ha hecho para homenajear a su padre.

Julen Mendoza, actual alcalde de Rentería por Bildu, se interesó por la historia y trasladó la iniciativa al Ayuntamiento para hacer efectivo el reconocimiento. El asesinato de Antonio Cedillo fue especialmente cruel. El 14 de septiembre de 1982 su patrulla de la Policía Nacional fue atacada por un comando de ETA .Tres agentes cayeron abatidos. Pero Cedillo, herido, sobrevivió. Lo recogió el conductor de una furgoneta para trasladarlo al hospital. Los terroristas, al percibirlo, pararon la furgoneta y lo remataron de un tiro en la nuca

 

Cedillo, en la actualidad

 

-¿Cómo pudiste llevar todo lo sucedido durante tu adolescencia?

-Pues siempre he estado más preocupado de mi salud porque he estado enfermo desde que ocurrió todo. Incluso en la adolescencia tuve episodios bastante graves de pánico y agorafobia. No quería acercarme a nada relacionado con terrorismo ni ETA ni menos aún mi padre. Los estudios fueron imposibles al no poder salir de casa tuve que hacer muchos esfuerzos para hacer aunque fuera lo mínimo. Con mis amigos no salía y no tenía vida social más allá de las paredes de mi casa. Empecé con medicación con 12 años hasta el día de hoy y con mucho trabajo con 30 años decido hacer psicología a través de la UNED y los exámenes con muchas pastillas. Lo conseguí. Empecé hace 5 años con dolores de origen desconocido y hace 2 me diagnosticaron una enfermedad autoinmune que me ataca a los músculos y los huesos. A día de hoy la vida se me sigue haciendo muy cuesta arriba.

Querría vivir pensando que de alguna manera esto ha servido para algo. El legado de mi padre es algo que me inspira mucho a día de hoy

La lucha del día a día hacen a personas como José Miguel Cedillo una auténtica estrella fugaz a ojos de la sociedad, una persona que tuvo que luchar desde muy pequeño con el auténtico horror, reinventarse y crecer. Sin duda, Antonio Cedillo late en nuestros corazones gracias a su hijo. Aprender de las víctimas de terrorismo y los actos de superación en su vida es una gran suerte que tenemos que prestar atención, ¿en qué pueden tener fe para perdonar?

- A día de hoy creo en algo pero no es Dios. Todo lo que estoy viviendo actualmente, mi madre con cáncer, mi situación … me lo pone muy difícil. Pero en algo sí creo. El perdón es algo que tiene que salir de uno. Yo hace tiempo perdoné a mi manera ya que nadie me ha pedido perdón. A quienes no perdono es a quienes a día de hoy me hacen daño y no me ayudan a cerrar este capítulo y ni me dan reconocimiento ni dignidad. En ese sentido creo que lo que hacemos aquí de alguna manera lo llevamos para siempre arrastrando en nuestro karma en nuestra energía, en eso si creo tanto para lo bueno como lo malo.

 

Una imagen muy simbólica: Cedillo abrazado al alcalde de Rentería por Bildu, Julen Mendoza, que apoyo el reconocimiento a la víctima de ETA

 

-¿Qué opina sobre la realidad de la sociedad vasca actualmente?

-Desconocía la situación actual y los esfuerzos que allí están haciendo por reconstruir la convivencia. Sé que allí han sufrido muchísimo pero aún tiene más valor todas esas personas que han seguido allí al pie del cañón. Para mí son un ejemplo a seguir.

-¿Cambiaría alguna Ley, verdad?

-¡Por supuesto! Los huérfanos en mi situación deberíamos estar incluidos en la Ley de Solidaridad, por dignidad y reconocimiento, y también por seguridad ya que en mi caso personal no se a dónde me llevarán mis secuelas y me gustaría sentirme protegido por una ley creo pionera pero que deja atrás estos cabos sueltos que no se deberían permitir. Estoy esperando a que el señor ministro Grande Marlaska sea la persona que me consiga dar paz y cerrar este círculo al que yo ya he contribuido y he hecho todo lo que podía hacer.

Empecé con dolores y me diagnosticaron una enfermedad autoinmune que me ataca a los músculos y los huesos. La vida se me sigue haciendo muy cuesta arriba

-¿Qué le inspira para seguir luchando?

-¡Mi padre! Porque creo que lo dio todo por nosotros, por los españoles, incluso su vida. También sé que por mis venas corre sangre de héroe y voy a hacer lo que haya que hacer para que lo que nos ocurrió sea algo que me haga crecer y nos haga aprender. ¡Mis hijos! Porque creo que como padre tengo la responsabilidad de educarles en un mundo sin miedo, sin violencia y sobre todo sin rencor. Ellos al tener a día de hoy la misma edad que yo tenia cuando ocurrió todo creo que son los que están marcando mi camino.

-¿Qué sueño querría convertir en realidad?

-Querría vivir lo que me quede pensando que de alguna manera esto ha servido para algo y que mi testimonio puede aportar para que las cosas cambien. El legado de mi padre es algo que me inspira mucho a día de hoy y honrarle es mi camino. El cambio de Ley sería lo que necesitaría para descansar y sentirme pleno y como digo, en el sitio que me corresponde como víctima de terrorismo que soy.

Sus palabras son una enseñanza fuerte y grande. José Miguel Cedillo resulta valiente, noble y justo; sólo en busca de honrar a su padre, honrar a las víctimas que, como él, buscan una Ley mejor. Y encontrar una paz interior que permita que los demonios del pasado queden sepultados para siempre…

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