El Levante paga su falta de contundencia en Leganés

Óscar Rodríguez, feliz después del único tanto del partido

Óscar Rodríguez, feliz después del único tanto del partido

CD Leganés 1 - Levante UD 0. Los de Paco López, pese a dominar tres cuartas partes del encuentro, caen víctima de su nulo acierto frente al marco rival.

Para ser algo más precisos, un error de otra índole resultó, de la misma manera, lapidario para las aspiraciones levantinistas en Butarque. Y es que una prometedora falta en el borde del área pepinera dio origen, después de una cadena de fallos propios de patio de colegio, al gol que a la postre significaría el triunfo local. Luna, de forma incomprensible, la ejecutó en forma de pase de contraataque para que la indecisión entre Bardhi y un atolondrado en su salida Aitor obrara en forma de regalo en los pies del, con diferencia, hombre de más calidad de los madrileños. Óscar Rodríguez, aceptando la prebenda, conectó un zurdazo desde la frontal que se coló irremisiblemente ante los esfuerzos del central Róber Pier, quien habida cuenta del desbarajuste granota ocupaba el marco.

Hasta ese preciso minuto 14, instante en el que se abrió el tanteador, sólo hubo un conjunto sobre el césped. El propio mediapunta cedido por el Real Madrid ya estuvo poco antes a punto de hacerlo posible al estrellar un lanzamiento de falta contra el travesaño, y si Brathwaite no hizo lo propio también dentro del inicial vendaval pepinero fue porque sorprendentemente su remate franco no encontró puerta después del pase de la muerte de Kravets. Con semejante panorama de entrada, pocos podían atisbar el giro que daría el choque en cuanto a su dominador se refiere, máxime tras comprobarse que el Levante UD echaba en falta el control que la presencia de Rubén Rochina en la medular le ha venido confiriendo durante los últimos choques.

Sin embargo, el tramo final del primer tiempo ya resultaría pródigo en acercamientos con peligro por parte de los granotas. Los errores en la definición en situaciones inmejorables de Simon, Morales o Jason eran el único hecho - que no es poco - a lamentar en lo referente al concienzudo despliegue ofensivo que el Levante llevaba a cabo durante esa fase. Bardhi dispuso de la mejor ocasión de gol ya que, ciertamente, su ruleta y posterior derechazo a la base del palo merecieron el premio de algo distinto a ver como éste repelía el cuero.

Sabedores los de Pellegrino de que - a pesar de estar su centro del campo bien dotado para el fútbol combinativo con hombres como Recio, Rubén Pérez o el propio Óscar - el manejo del cuero pertenecía ya al Levante, la opción escogida por su parte sería la de dar un paso atrás y esperar. Circunstancia que, lejos de propiciar la precipitación levantinista, hizo a los pupilos de Paco López afrontar un ejercicio de paciencia hasta que las posibilidades de gol llegaran.

Así fue como Mayoral demostró que su valía para el juego asociativo no es, hoy por hoy, ni de lejos proporcional al instinto goleador que se le supone pero del que aún carece... haciendo el factor suerte - la mala, en este caso - el resto en otras llegadas granotas con marchamo de gol; sólo en base al azar se explica que Cuéllar detuviera in extremis un potente disparo de Simon sin que el rechace de Morales encontrara tampoco los tres palos que "defendía" el defensa Omeruo. Cual gato panza arriba se veían obligados a defenderse unos jugadores locales superados para la presión ejercida por un Levante UD en el que tampoco sus habituales goleadores Morales y Roger encontraban puerta a través de sendos remates de cabeza. El juego funcionaba y, en mayor medida tras la entrada de Coke al rectángulo, los centros eran más que aceptables, si bien faltó lo más importante en el fútbol.

A menudo, y sobre todo en los días precedentes, hemos escuchado una de esas frases que vienen como anillo al dedo en determinados contextos del balompié. Y es que, aunque se hubiera jugado a lo largo de dos días enteros, el balón no daba la impresión de querer entrar hoy para el Levante. Esperemos que sí lo haga el domingo en el derbi frente al Villarreal. De otro modo, la tranquilidad se acabaría.

 

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