30 de mayo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las lágrimas de Díaz Ayuso por los muertos anónimos y las risas de Anabel Alonso

Un emocionado llanto de la presidenta de la Comunidad de Madrid en una misa por las víctimas levanta lo peor de las redes... y comparaciones muy sonrojantes.

 

 

En España se guarda un (merecido) minuto de silencio por cada mujer asesinada por el bestia de turno. Y miles de políticos salen a la puerta de la institución en la que trabajan para retratarse en ese momento de respeto y contrición.

Pero curiosamente, nada así se ha hecho por los 23.000 muertos de coronavirus: no ha habido minutos de silencio en el  hasta que lo pidió Pablo Casado en la última sesión en el hemiciclo; no se ha decretado el luto oficial, las banderas no ondean a media asta e incluso RTVE ha rechazado lucir un crespón negro en la pantalla, como sí hizo en otras ocasiones.

Y mientras, se veían imágenes espontáneas tan conmovedoras como ésta de militares despidiendo féretros en IFEMA mientras cantaban "La muerte no es el final" para acompañar a los fallecidos en su último viaje:

 

 

En ese contexto, las lágrimas de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en el transcurso de una misa por los fallecidos, no deberían ser una excepción, sino la inevitable reacción de cualquier ser humano ante un drama de proporciones tan desmedidas. Lo que llama la atención no es su gesto, sino que haya sido tan difícil ver cosas parecidas.

Y luego el contraste entre la reacción cuando los tienen unos y cuando los tienen otros. El discurso de la ministra de Defensa, Margarita Robles, en la clausura de la morgue de IFEMA, fue unánimente aplaudido y agradecido, como no podía ser de otra manera. Incluso por tuiteros como Pastrana, azote habitual del Gobierno:

 

 

Nada que ver con la reacción de algunos a la reacción espontánea de la presidenta madrileña, que a su cargo le suma haber padecido la enfermedad y haber visto muertos en su propio entorno familiar. Un ejemplo lo encarna la actriz Anabel Alonso, siempre dispuesta a meter la pata y a desplegar todos sus prejuicios ideológicos, que no caben ni en un ala entera del hospital de La Paz:

 

 

No es la única, pero refleja muy bien un fenómeno lamentable: en lugar de homenajear todos a las víctimas como se merecen, se enfadan mucho quienes no lo hacen con quienes, simplemente, tienen un gesto elemental de respeto personal y reconocimiento institucional.

Que no se extrañen luego de recibir respuestas tan contundentes de políticos como Bea Fanjul, diputada el PP; o periodistas como Antonio Martín Beaumont director de ESdiario:

 

 

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