24 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Alicante; tu escapada segura

Foto panorámica de Alicante.

Foto panorámica de Alicante.

El destino perfecto, donde se funde el buen tiempo, el mar, la exquisita gastronomía, la amplia cultura, los singulares paisajes, la variedad de actividades y la seguridad, se llama Alicante

Finaliza el mes de septiembre y con él se va el verano. Sí, septiembre despide las largas horas de luz y de calor propias del estío, pero hay un lugar donde el verano se resiste a irse, donde a pesar de cambiar de temporada permanecen resquicios de una época cargada de felicidad y buen ambiente; porque las estaciones son más que un periodo de tiempo con una meteorología concreta, son sensaciones, sentimientos, estados de ánimo... Ese lugar es Alicante. Y es que este paraíso del Mediterráneo, además de contar con un clima muy agradable, trasmite sensaciones de las que no querrás desprenderte.

La capital de la Costa Blanca se ha convertido en la excusa perfecta para no acabar con las escapadas, porque no se necesita un mes o 15 días para conocer cada lugar, tan solo ganas, un fin de semana (un puente o unos días libres) y el destino perfecto; buen tiempo, playa, gastronomía mediterránea, paseos, actividades infantiles, cultura, visitas guiadas, ocio, deportes acuáticos... y, un detalle esencial en estos momentos marcados por la Covid-19, seguridad. Así es esta ciudad de mar, un destino con enormes posibilidades que cuida de sus visitantes para que se lleven el mejor sabor de boca de su tierra y sus tradiciones.

Alicante es especial y eso se nota desde el primer momento; tiene una luz diferente, cálida y acogedora. Al entrar en la ciudad allí esta, deslumbrado por los rayos de sol que invaden todos los rincones, captando la atención se alza ante un cielo azul similar a un lienzo de Sorolla el Castillo de Santa Bárbara, presidiendo la ciudad en lo más alto del monte Benacantil. Esta silueta desde la Edad Media, una de las más famosas de la Costa Blanca, tiene unas vistas prodigiosas que permiten divisar toda la urbe y perderse en la lejanía del mar. Se trata de un hito sobre la bahía que inspira el día a día de los alicantinos y no deja indiferentes a sus turistas.

Tras alcanzar un plano de la ciudad desde las alturas, es imprescindible adentrarse en las calles y callejuelas y conocer sus barrios para encontrar la verdadera esencia de esta ciudad. Entre ellos, el tradicional barrio de Santa Cruz, con sus casitas blancas con puertas de colores y con un encanto que transporta a Andalucía, con sorpresas como la Ermita de Santa Cruz o su paso al Parque de la Ereta.

 ¿A qué sabe Alicante?

Para acompañar estos paseos llenos de cultura e historia, lo mejor son los arroces que se cocinan en la terreta. La ciudad cuenta con una variada oferta hostelera destacada por su gran calidad, de manera que elegir restaurante no resulta una tarea fácil. Y, dificultad añadida, sus cartas ofrecen una larga lista de variedades de arroces, la especialidad de la casa. Así que, lo mejor es tomar asiento y dejarse llevar por el instinto o alguna recomendación; mojama, hueva y una deliciosa coca salada de atún y sardinas como entrante, y arroz a banda como plato principal -uno de los más famosos de la ciudad- es un acierto seguro y una elección indispensable para los recién llegados.

Y siguiendo las tradiciones, especialmente aquella que dice que a un “buen comer” no le puede faltar un “buen beber”, Alicante en eso tampoco defrauda. Tierra de buenos caldos, del Merlot al Moscatel pasando por el delicioso Monastrell; unos vinos que son el agregado perfecto para degustar la gastronomía alicantina. Y para rematar y no quedarse con las ganas, un helado de turrón, de los que tienen trocitos de almendra. ¡Eso sí que te deja un buen sabor de boca!

Entre cultura y esculturas

Un rato de pausa y relax siempre se agradece, pero el turismo no acaba aquí. Recorrer la Explanada de España y admirar sus inconfundibles olas de mármol de colores, pasear bajo las sombras de los grandes y antiguos ficus y que se mezcla con la brisa del mar en el parque Canalejas, caminar por el puerto o sentarse a disfrutar de la tranquilidad de la Plaza de Gabriel Miró, uno de los rincones con más encanto de la ciudad y en el que se puede contemplar la majestuosidad de los ficus de más de 6 metros de altura.

  

Y para los que quieran ampliar sus conocimientos y sabiduría sobre la cultura alicantina característica por la reafirmación de su historia a la vez que una mirada abierta, o sobre el arte en general, el próximo paso en el itinerario sería visitar un museo. Hay muchos y para todos los gustos; desde el Museo Arqueológico de Alicante, también llamado MARQ, donde encontrarás un mundo completo sobre la arqueología y la historia, hasta el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), con una de las muestras más importantes del panorama nacional con piezas de artistas de renombre como Joan Miró, Pablo Picasso, Kandinsky, Julio González, Salvador Dalí, Chagall... pasando por otra de las joyas de la provincia, el Museo de Hogueras de Alicante, un lugar que transporta a una noche mágica donde las calles alicantinas se visten de pólvora, música, gente, fuego y bellas esculturas; la noche de San Juan.

Sol, playa y dejarse llevar

Otro punto imprescindible e inolvidable de Alicante es su playa, donde el sol siempre brilla y la temperatura es agradable. Para los visitantes ávidos de sol y playa, la provincia tiene miles de metros de arena fina y agua cristalina; entre ellos se encuentra la playa de San Juan, un lugar del que disfrutar en familia o con amigos. Cerca de esta playa, se encuentra otro tramo que permite disfrutar de una experiencia más tranquila, con aguas transparentes de las que se adueña la calma, mínimamente alterada en ocasiones por un par de aficionados a la vela. Se trata del Cabo de la Huerta; ruta favorita de senderistas y de los apasionados del buceo entre fondos rocosos.

Y para los más activos que no contemplan estirar la toalla y relajarse al sol, la oferta náutica deportiva de Alicante es inmensa: surf, windsurf, paddle surf, kayak, piragua, vela o remo deportivo son solo algunas de las modalidades que se pueden practicar en esta porción de costa mediterránea; una oferta muy tentadora y que anima a disfrutar del mar y el deporte, todo en uno.

Aunque otra de las opciones es alquilar unos palos y terminar la visita a la ciudad disfrutando de una partida de golf en familia o en compañía de amigos. Para deleite de los amantes de este deporte, Alicante cuenta con dos campos de golf de 18 hoyos.

 

 Así es Alicante, una ciudad para disfrutar en la que se puede encontrar actividades para todos los gustos: para los más apasionados de la cultura, para los deportistas, para pasar unas vacaciones en familia, para los apasionados de la gastronomía, para los que persiguen el sol y el mar, para los aventureros... y especialmente, para los que buscan un destino seguro. Para todos.

Dos o tres días no son suficientes para todo lo que esta ciudad ofrece, pero sirven como un delicioso aperitivo de una experiencia para la que se necesitan los cinco sentidos y regresar. Sin estos dos ingredientes no se puede saborear la esencia de su gastronomía, su historia, sus playas, sus museos, sus deportes, sus comercios o sus gentes.

Y sí, septiembre significa “finales”, pero también comienzos y no solo de los que se refieren a la rutina, el trabajo, las clases... sino comienzos de preparativos, nuevas escapadas de fin de semana, otro tipo de encuentros... Es hora de organizar la próxima escapada a la millor terreta del món y conocer esa luz y esa vida que caracteriza a Alicante de la que tanto hablan. Marca los días en el calendario -por ejemplo, el puente del 12 de octubre- elige un alojamiento entre la gran variedad existente, escoge el itinerario y deja que tus ganas marquen el ritmo; crea viajes sorprendentes, alimentados por la curiosidad y el deseo de nuevos encuentros.

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