26 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Por fin elecciones

Sánchez somete al país a constantes tensiones por sus ínfulas personales pero, pese a la montaña rusa electoral constante, al fin van a poder decidir los españoles quién les gobierna.

 

 

“Habemus Papam”. Pedro Sánchez se asomó al atril de La Moncloa y anunció lo que tantos en España llevábamos tiempo esperando. Las elecciones generales serán el 28 de abril. España se coloca ahora oficialmente en modo electoral, aunque bien podría decirse que así está desde las elecciones del 20 de diciembre de 2015, que luego debieron repetirse en junio de 2016 y que llevaron a una moción de censura a Mariano Rajoy que catapultó a Sánchez al poder dos años más tarde.

Es decir, todo un carrusel político de sobresaltos. Pues bien, ni siquiera nueve meses después, el líder socialista abre de nuevo las urnas tras revelarse incapaz de sacar adelante las cuentas del Estado, verse abandonado por los aliados independentistas que le auparon, y sentir la presión de la calle, que, harta de su entreguismo a quienes desean romper España, le pidió elecciones generales ya.

Según es habitual en la lucha partidista, Sánchez las ha anunciado acusando a sus rivales (PP, CS y Vox: “la derecha de tres partidos”, como  ha dicho él, o “la derecha trifálica”, según la chabacana definición de la ministra de Justicia, Dolores Delgado) de haber abortado sus intentos por “modernizar” el país.

Cuatro convocatorias para votar en tres años, con una moción de censura por medio. Un dispendio, democrático y económico, pero... ¡por fin, elecciones!

El presidente del Gobierno se ha envuelto este viernes en la bandera española, en lo que podría considerase el primer mitin de campaña, para presentarse como la única opción “sensata” y “moderada” para defender una España en la que “podamos caber todos”.

La montaña rusa

La decisión de Sánchez de no hacer coincidir las citas electorales, estimulado por la férrea oposición de los barones de su partido, nos va a someter a una montaña rusa votante para elegir en abril a diputados y senadores y en mayo a concejales y diputados autonómicos (en la mayoría de Comunidades) y a los eurodiputados que nos representarán en Bruselas.

Cuatro convocatorias para votar en tres años, con una moción de censura por medio. Seguramente, un dispendio, democrático y económico, pero... ¡por fin, elecciones!

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