30 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Da igual cuando leas esto: Nadal jugará la final de Roland Garros

Rafa Nadal, mostrando bolas nuevas a su rival en Roland Garros.

Rafa Nadal, mostrando bolas nuevas a su rival en Roland Garros.

Rafa Nadal disputará buscará el domingo su 13º título en Roland Garros después de ganar al argentino Diego Schwartzman en solo tres sets. Djokovic o Tsisipas le esperará en la final.

Rafa Nadal acaba de conseguir su victoria número 99 en Roland Garros. La 100 podría llegar el domingo en la final del torneo parisino. Una auténtica barbaridad. Se acaban los calificativos para describir al mejor jugador de la historia sobre la tierra batida

Cierto es que el calendario ha sido muy benévolo para el tenista español hasta llegar hasta semifinales. Y que el previsible partido de penúltima ronda tendría que haber sido contra el austriaco Thiem, el rival de Rafa en las dos últimas finales en París, pero Diego Schwartzman se cargó a Thiem en un espectacular partido de cuartos y el argentino había vencido a Nadal en Roma hace solo un par de semanas. 

Pero Nadal jugó su mejor partido en estos 15 días fríos, lluviosos y otoñales de París, y no tuvo piedad del que es uno de sus mejores amigos en todo el circuito y que la semana próxima entrará en el top-10 de la ATP, concretamente en el número 8. Pase lo que pase, el mallorquín seguirá siendo número 2, por detrás de Djokovic, aunque todo el mundo sabe que en tierra no hay nadie que le tosa. 

El primer set fue la clave del encuentro. Schwartzman salió pletórico y guerrero y la igualdad fue la dominante en esa manga inaugural. El parcial concluyó 6-3 a favor de Nadal, pero su duración, 62 minutos, habla bien a las claras, de que aquello había sido equilibradísimo. 

El segundo set concluyó con el mismo resultado, pero la superioridad de Nadal fue manifiesta y en este set brilló al más alto nivel de lo que va de torneo.

En el tercer set, el argentino sacó ese orgullo que tanto caracteriza al Peque Schwartzman y que, pese a su escasa estatura, le hace un jugador complicadísimo de batir, especialmente sobre arcilla. Con varias roturas de servicio previas, ambos llegaron empatados al 5-5, donde el sudamericano vio como dos bombazos de Nadal acababan con sus dos bolas de break. Ese undécimo juego fue para Nadal después de casi un cuarto de hora de juego.

Poco después de cumplirse las 3 horas de juego, el argentino forzó el tiebreak exhibiendo lo mejor de ese juego agonístico que le hace un tenista muy fácil de admirar. La muerte súbita fue vista y no vista: 7-0 y  a descansar. 

Nadal despertó en París con la espectacular portada del diario L'Equipe, en la que se le representaba como una estatua a la que querían derribar, primero Schwartzman, y también Djokovic y Tsitsipas. Superado el primer envite, ahora será el ganador de la otra semifinal quien le discuta el podio de París. 

15 años después de la primera, Nadal jugará el domingo su 13ª final en París. Ha ganado, por supuesto, las 12 que ha jugado. De hecho, en toda su trayectoria en Roland Garros tan solo ha perdido dos partidos: contra Soderling en 2009 y contra Djokovic en 2015. Apuesten porque, al menos este año, no habrá una tercera. 

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