18 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El error Arrimadas: por qué la ganadora de las Elecciones nunca tuvo que irse

El error de su ausencia en Cataluña está resultando evidente para propios y extraños, por mucho que Lorena Roldán reciba el sostén de Carlos Carrizosa

 

 

La equidistancia del PSC en la moción de censura contra Quim Torra rechina demasiado y enturbia la banda sonora actual de Pedro Sánchez, ahora que presume de firmeza ante los independentistas. Cataluña lo cambiará todo, insisten desde La Moncloa: “Va a haber dos campaña, una antes y otra después de la sentencia del procés”. Mientras, los hechos son tozudos.

En ese contexto, y con la intención de cautivar a los votantes descontentos de Cs, Sánchez coincidió con Miquel Iceta en no hacer seguidismo de su rival: “A Rivera, ni agua”. A sabiendas, por supuesto, de que la moción de los naranjas carecía de posibilidad de prosperar, ya que la suma de Cs, PP y PSC hubiera reportado a la candidata Lorena Roldán 57 votos, a 11 escaños del éxito.

El traspié

El presidente del Gobierno despreció ante los suyos la moción de censura presentándola como el intento por parte de Rivera de echar “más leña al fuego” a un escenario suficientemente caldeado.

Y a eso hay que añadir el traspié cometido con Arrimadas. Porque hay políticos a quienes los españoles dedican una alta estima. Inés Arrimadas en las filas naranjas, y Ana Pastor en las populares, son buenos ejemplos.

 

 

Pues bien, ahí está la ex presidenta del Congreso y ex ministra, llamada por Pablo Casado para ocupar un lugar de privilegio tras el líder del PP en la lista al Congreso por Madrid... y sin embargo la otrora líder catalana de Cs, después de ganar los últimos comicios autonómicos, fue sacada de Cataluña sin demasiadas explicaciones para convertirla en portavoz en la Carrera de San Jerónimo.

Una decisión de escaso sentido político de la que ahora, en este intento de dejar en evidencia a Torra –atrincherado en la negativa a asumir que su legitimidad emana de la Constitución-, seguramente Rivera se estará arrepintiendo, porque le ha impedido contar en la cámara catalana con la personalidad y el carácter de Arrimadas.

Más debilidad

El error de su ausencia en Cataluña está resultando evidente para propios y extraños, por mucho que Lorena Roldán reciba el sostén de Carlos Carrizosa, su tándem en la condición de presidente del grupo parlamentario. Albert Rivera bendijo aquella sucesión, claro.

Pero, aunque esté decidido a ignorarlo, los suyos en Cataluña aparecen hoy más débiles por la desbandada no solo de dirigentes, sino también de apoyos... y precisamente allí donde hace más de una década nació Ciudadanos.

 

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