07 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las voces de las cloacas reclaman una intervención de la Fiscalía Anticorrupción

Pablo Iglesias tiene un problema, o debería tenerlo ante la Justicia. Puede haber cometido delitos y, en todo caso, ha dejado clara la existencia de cloacas: pero son las suyas.

 

 

Esta etapa política que vivimos se caracteriza por las  conspiraciones, como si de un “thriller” de misterio se tratara. Este gobierno transparente en apariencia y con una realidad opaca, se va superando por momentos.

El presidente Sánchez aún  tiene pendiente dar cumplidas explicaciones sobre cuestiones tan curiosas como las relaciones nocturnas en un aeropuerto solitario entre el ministro Ábalos y una política venezolana, o los ceses con nocturnidad y alevosía de la cúpula de la Guardia Civil por parte del ministro Marlaska, y esto no es más que una punta del iceberg de otras tantas cuestiones extrañas protagonizadas por miembros de este Gobierno.

 Este “thriller” gubernamental  podría titularse: “Las voces de las cloacas”, siendo sus protagonistas los distintos miembros del Gobierno. El capítulo de esta semana tiene como actor principal a un personaje que durante los anteriores capítulos ha estado en la sombra manipulando la escena política, pero que ha sido uno de los principales valedores de estas confabulaciones.

Se trata  de un personaje  al que el “thriller” de espías le apasiona, no en balde su obsesión siempre ha sido estar dirigiendo el CNI. La historia que protagoniza el  vicepresidente segundo del Gobierno Pablo Iglesias, cuenta con todos los ingredientes que la hacen interesante: presuntos robos, conversaciones, investigaciones, manipulaciones, filtraciones y demás complementos añadidos.

 

El  caso Dina-Iglesias  y sus múltiples versiones, podría haber sido una sencilla cuestión que afectara a la esfera privadas de sus protagonistas  pero que ha transcendido, al parecer, por los intentos de todos los intervinientes en evitar, precisamente, que se hiciera público.

Por ahora lo que sabemos es que nos encontramos con una tarjeta  de móvil con información y fotografías que han sido destruidas y que los protagonistas pasan de ser víctimas a verdugos en distintos momentos del procedimiento judicial que se está instruyendo. Lo preocupante es que a esta trama se  le une otra que afecta a miembros de la Fiscalía, y que se adentra, una vez más, en la esfera personal de los implicados.

Así pues, según publicaciones de esta misma semana en los medios de comunicación, el fiscal apodado “Ironman”, habría revelado información secreta del caso a la abogada de Pablo Iglesias, que seguidamente, lo comunicó a su círculo a través de un chat interno de Podemos.

 

 

 A parte del morbo que pueda existir en la relación “Fiscal-Abogada”, si se ha producido  una vulneración del secreto de las investigaciones para favorecer a una de las partes del procedimiento penal, estamos ante un grave ataque contra la Administración de Justicia ya que  no se puede obstaculizar una investigación judicial.

Espero que la Fiscalía Anticorrupción investigue  que ha ocurrido y haga valer su mandato constitucional  de promover la acción de la Justicia en defensa de la legalidad. Justamente lo que hay que dejar bien claro es la independencia del poder judicial. Un Estado de Derecho nunca puede favorecer a nadie, ni por motivos personales, o políticos.

¿Acusación de delitos?

El vicepresidente Pablo Iglesias puede verse inmerso en una acusación por delitos relativos a la revelación de secretos y daños informáticos, uniéndose a otros miembros del Gobierno que van a tener un horizonte judicial complicado. Por lo que debe de comparecer de forma inmediata ante las Cámaras para explicar políticamente su intervención en la trama y no iniciar una cruzada contra el Magistrado que está investigando todo lo ocurrido.

El presidente Sánchez no puede mirar  hacia otro lado, son ya muchos los intentos de manipular a la Justicia que están protagonizando miembros de su Gobierno. Sánchez, en su momento, ya dejó clara su voluntad  de doblegar a la Fiscalía al nombrar a Dolores Delgado como Fiscal General del Estado. Pero Iglesias  como buen comunista no se anda con rodeos y su objetivo consiste en  controlar directamente el poder judicial, y para ello irá protagonizando otros capítulos del culebrón gubernamental: “Las voces de las cloacas”.

 

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