23 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Bronca en Moncloa: Iglesias amaga con no aprobar los Presupuestos y luego recula

Sánchez e Iglesias en el Senado, en una imagen de archivo captada por el fotógrafo de Podemos.

Sánchez e Iglesias en el Senado, en una imagen de archivo captada por el fotógrafo de Podemos.

El equipo de Sánchez anunció el acuerdo con sus socios de Unidas Podemos cuando aún no lo había y ello derivó en un enfrentamiento que se prolongó durante horas. Al final, pacto in extremis.

El mensaje de la Secretaría de Estado de Comunicación llegó a la prensa a las 9.51 horas de este lunes: "Buenos días. El presidente del Gobierno anunciará en la XXIII Conferencia de Presidentes que el anteproyecto de Presupuestos Generales del Estado será presentado por el Gobierno mañana mismo (por este martes y aprobado en Consejo de Ministros).

Dos años y siete meses después de que Cristóbal Montoro entregara en el Congreso el proyecto de los Presupuestos de 2018 -los que siguen en vigor- y tras innumerables anuncios que al final no se materializaban, Presidencia anunciaba así la fumata blanca presupuestaria con su socio de Unidas Podemos.

Los primeros Presupuestos del Gobierno de coalición, que en teoría deberían haber estado en el Congreso para su tramitación parlamentaria el 30 de septiembre como fecha tope (según la Ley General Presupuestaria). Y para los que se han eliminado las reglas fiscales por la crisis sanitaria, social y económica (no hay objetivos de estabilidad ni de deuda pública que cumplir, barra libre). 

La idea inicial era que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias comparecieran este martes codo con codo, antes del inicio del Consejo de Ministros. Pero las cosas empezaron a torcerse en La Moncloa cuando Unidas Podemos comunicó que el presidente había vendido la piel del oso antes de cazarlo y que no había acuerdo. No aún.

A partir de ahí empezó una negociación in extremis a distintos niveles -también entre Sánchez e Iglesias- para salvar la foto y el proyecto de Presupuestos, con el vicepresidente segundo enrocado. Después de una jornada de infarto en la que unos y otros temieron que se consumara el descarrilamiento, La Moncloa anunció el acuerdo casi a las 23 horas.

El tira y afloja ha sido una constante durante las negociaciones presupuestarias entre los dos socios del Ejecutivo, que han librado ya innumerables batallas políticas en sus apenas diez meses de alianza. Lo fue con la subida de impuestos y, ahora, con el ingreso mínimo vital y los cambios legislativos para la limitación del precio de los alquileres en las zonas más tensionadas.

Iglesias perdió el pulso de lo que él llama "justicia fiscal" (no está la economía española para soportar mayor presión fiscal, más allá de un impuesto a las bebidas azucaradas y alguna sorpresa menor) y ha querido recuperar el terreno perdido con el IMV y los alquileres. 

Según defendían los morados, porque solo incluyendo ambos en el paquete presupuestario (aunque no directamente dentro de las cuentas públicas, sino en paralelo) estaría asegurado el apoyo de ERC y el resto de la mayoría de la investidura.

Al frente de las negociaciones ha estado el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, de la total confianza del vicepresidente segundo. 

Sobre los alquileres, el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha ofrecido a los morados acelerar la nueva Ley de Vivienda, una de las prioridades del departamento de José Luis Ábalos para este curso parlamentario. Con idea de "establecer una regulación homogénea de los aspectos esenciales de las políticas públicas de vivienda".

En lo que se refiere al ingreso mínimo vital, los de Iglesias querían garantías para agilizar su concesión por parte del Ministerio de Seguridad Social de José Luis Escrivá, puesto que iba a ser la medida estrella del escudo social y  ha resultado una gran decepción. 

Los detalles se conocerán este martes.

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