30 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Resistir, la única vacuna para superar el virus del sectarismo de este Gobierno

La coalición del virus, la ruina, la confrontación y el asalto al poder tiene un antídoto: resistirse, no dejarse vencer por la prepotencia y superar así esta otra pandemia política.

 

Resistir en el mundo creado por el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez es un canto a la dignidad, nunca el decir “Basta ya” es tan necesario en una sociedad como la española que contempla con perplejidad una ocupación de todos los espacios de la sociedad civil por parte de una casta política instalada en el “ordeno y mando”, por lo que millones de actos de resistencia, aunque sean imperceptibles, son cada vez más numerosos y crean un muro a la prepotencia.

Los españoles debemos decir no a un Gobierno que a golpe de decreto nos asfixia, es necesario que volvamos a creer que la Justicia es igual para todos, que  nadie puede amenazar al discrepante como arma política , o que se utilicen las redes sociales como guerrilla para anular socialmente al contrario.

No podemos, como sociedad, creer que la resistencia es cosa de otros y pensar que cuando se ataca a una comunidad autónoma, como la madrileña, por el mero hecho de ser de contrario signo político, no nos afecta, porque a la prepotencia si no se le hace frente acaba invadiendo todos los rincones de  nuestro tejido social.

El estado de alarma decretado  por el Gobierno contra Madrid es el resultado de que Sánchez no  ha querido aceptar que los tribunales le dieran un severo correctivo por no haber adaptado  la legislación sanitaria, dejando en ridículo  la hoja de ruta que había trazado para doblegar a Madrid, comunidad que rechaza por simple razones ideológicas.

No ha actuado por motivos de salud pública , porque en este caso también debería de haber cerrado Navarra o Cataluña, sino que ha puesto la política por encima de la acción concertada de lucha en común.

 

No puede dar lecciones de eficacia el  Gobierno de los casi 60.000 fallecidos negados por meros motivos de imagen , el que alegó para la desescalada los informes de un comité de expertos que nunca existió , el que negaba la necesidad del uso de mascarillas , el que desoyó las advertencias del departamento de Seguridad Nacional que alertaban desde enero el riesgo de la pandemia en especial en la Comunidad de Madrid.

No podemos, como sociedad, tolerar que la mentira sea el sistema de trabajo de una casta gubernamental que solamente es experta en marketing y propaganda, en palabras huecas y eslóganes: “salimos más fuertes”, “nadie se va a quedar atrás”, “vamos a crear 800.000 puestos de trabajo”, “este virus lo paramos unidos”.

No es verdad que Madrid no haya actuado contra esta segunda ola, sino que el Gobierno de Sánchez e Iglesias, una vez más, no ha sabido poner los medios

No  hemos salido más fuertes, hay un millón de nuevos parados, miles de autónomos no están recibiendo ayudas, no hay un plan de ayuda a las pequeñas empresas, el consumo se está hundiendo por miedo al futuro, el ingreso mínimo vital no llega a los necesitados por el caos burocrático, y sobre todo se está fomentando la división y confrontación entre españoles y territorios.

La prepotencia de esta casta tiene su expresión más burda en la portavoz socialista Adriana Lastra que, siguiendo el manual, ha acusado a Pablo Casado de ser el culpable de los contagios en Madrid por fomentar la confrontación con el Gobierno.

Esta reacción pone de manifiesto que la resistencia utilizando la ley contra los actos de prepotencia , es el mejor antídoto contra la mentira. No es verdad que la Comunidad de Madrid no haya actuado contra esta segunda ola, sino que el Gobierno de Sánchez e Iglesias , una vez más, no ha sabido poner los medios para evitar el rebrote.

No hicieron nada

No pusieron seguridad en los aeropuertos y en  líneas ferroviarias , lo cual es de su responsabilidad, permitiendo que en zonas de grandes concentraciones de personas y gran movilidad se propagase el virus, y cuando las autoridades madrileñas ordenaron el confinamiento de determinados barrios y poblaciones, apoyaron movilizaciones con el slogan. “ se segregan a los pobres de  los ricos”. Ahora esos mismos agitadores aplauden el estado de alarma decretado por el Gobierno.

Por lo tanto es necesario seguir resistiendo tanto al virus como contra a  la prepotencia, y como diría Carmen Calvo: “ Nos va la vida en ello”.

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