21 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Trapero se "rompe" ante el juez para pasar por víctima, acorralado por el fiscal

Trapero, este martes en la segunda jornada de interrogatorios.

Trapero, este martes en la segunda jornada de interrogatorios.

En la segunda jornada de interrogatorios, la estrategia de defensa del exjefe de los Mossos se ha hecho más clara aún. No quiere saber nada de los golpistas y se siente una víctima.

Lejos de ser el alfil del independentismo en el órdago legal del 1-O, José Luis Trapero se presenta ahora, y junto a él el cuerpo de los Mossos, como una víctima de sus superiores políticos.

Y como este lunes el fiscal Miguel Ángel Carballo le acorraló con las pruebas, los vídeos y las contradicciones evidentes entre las palabras del policía y sus hechos, Trapero se ha apuntado en esta segunda jornada a la táctica de dar lástima ante el tribunal que le juzga en la Audiencia Nacional.

Trapero ha admitido este martes que sintió una "tristeza enorme" al conocer que la Justicia le investigaba por un delito de sedición por su actuación en el asedio a la Consejería de Economía de la Generalitat el 20 de septiembre de 2017 porque considera que es "injusto" que le imputasen por hacer su trabajo "lo mejor" que pudo.

"Me provoca una tristeza enorme que un mando de policía tenga que escuchar las cosas que hemos llegado a escuchar, que hemos hecho y no hemos hecho", ha contestado Trapero a la pregunta que ha hecho el fiscal Carballo sobre un correo que mandó a los Mossos tras conocer que la entonces juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela le investigaba por un delito de sedición por el 20-S.

Se trata de la última pregunta que el fiscal ha hecho sobre el bloque relacionado con los correos electrónicos que la Guardia Civil ha analizado durante la instrucción del caso y con los que ha reanudado este martes el interrogatorio.

Según ha explicado Trapero, esta carta la envió "desde la tristeza no, lo siguiente" a los miembros del Cuerpo tras conocer su imputación para transmitir cómo se siente en ese momento después de que fuera citado a declarar como investigado, junto al expresidente de la ANC Jordi Sànchez y el líder de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, quienes finalmente fueron juzgados y condenados en el Tribunal Supremo por el 'procés'.

"Es como yo me siento después de haber estado citado, imputado por un delito de sedición, después de hacer mi trabajo como hice, lo mejor que pude con mis compañeros", ha dicho. "Pero lo triste es que todos mis compañeros pensábamos lo mismo", ha añadido.

"Es lo que sentía, no se lo puedo negar, me sentía injustamente tratado, el Cuerpo y yo", ha proseguido, afirmación que ha hecho que el fiscal preguntase si estaba "confundiendo" a la policía autonómica con él mismo. "Pienso que en ese momento mis compañeros pensaban lo mismo", ha concluido.

Rifirrafe con el fiscal

Trapero y el fiscal que le acusa han sostenido este martes un rifirrafe. Todo ha empezado cuando el representante del Ministerio Público ha pasado a citar una por una comunicaciones concretas entre los efectivos desplegados en colegios y los mandos regionales de los Mossos, que eran los que coordinaban a todos los binomios -pareja de dos agentes-, para tratar de demostrar que desde la policía autonómica había una "inducción a no hacer nada".

Por cada comunicación que iba citando el fiscal, Trapero ha dado una respuesta intentando desmontar la teoría de la acusación: o bien ha defendido que la actitud de un equipo no se puede generalizar a todo el cuerpo, o bien ha aludido a la falta de efectivos o bien ha ofrecido algún razonamiento "coherente" sobre por qué los mossos manifestaban ciertas cosas a su centro de control.

Sobre una comunicación en la que un agente informaba de que el referéndum ilegal se estaba desarrollando "de forma pacífica y con total normalidad", Carballo ha preguntado directamente al mayor si "realmente sigue pensando que esos agentes iban a impedir" la votación, a lo que Trapero ha replicado que tiene "muy pocas dudas" de que la "actitud" de los 7.800 mossos y sus mandos "no era otra que tratar de impedirlo".

"Dentro del colectivo no sé si 10 ó 20 ó 100, dudo que muchos más, algunos por motivaciones ideológicas, hayan hecho menos, y eso lo tengo que asumir. La mayoría de ellos, su voluntad, su frustración era ver que no podían hacer más. Ni con los otros dos cuerpos policiales -Guardia Civil y Policía Nacional-, teníamos para parar a dos millones de personas. Se me puede hacer culpable de todo, pero cualquier persona lo puede ver", ha aseverado.

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