Nos siguen asesinando

Desde el 2003, desde que se empezaron a contabilizar con estadísticas oficiales que las hicieron visibles, hay un total de 990 mujeres y 27 menores asesinados, 236 han quedado huérfanos

“Ser feminista es tener una actitud vigilante para denunciar todo aquello que es injusto y trabajar para cambiarlo”. Amelia Valcárcel.


Triste noticia tras confirmarse el asesinato de una mujer de 39 años en Rojales (Alicante) por violencia de género a manos de su pareja sentimental. También se confirmaba la detención por crimen machista de la expareja de la mujer calcinada en su vehículo en el mes de enero en La Laguna (Tenerife).
Las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va este año 2019 ascenderían a la dramática cifra de 15. Desde el 2003, primer año desde que se empezaron a contabilizar con estadísticas oficiales que las hicieron visibles, hay un total de 990 mujeres, 27 menores asesinados, 236 han quedado huérfanos.
Cifras estremecedoras y que han adquirido día a día una normalidad en nuestra sociedad porque nada cambia. La realidad es que faltan medios más dinámicos, acciones más reales que llevamos años demandando a las instituciones. Solo unos pocos les preocupa de verdad la prevención y la verdadera protección de aquellas personas que sufren la violencia.

Un cambio más serio, metodológico, preparado, en el que crean sobre todo los responsables, para poder hacer grupos de trabajo efectivos (en todos los campos).
Pronto veremos los minutos de silencio, los lazos violetas, paralizaciones de unos minutos, aquellos que llevan el estandarte de la igualdad sin hacer nada y todo aquello que es un grito en el aire pero de unos segundos, que pronto olvidamos los seres humanos, pero no los amigos y los familiares de las víctimas, que ya no están… victimizados antes y victimizados después.


Las acciones reales ¿Dónde están?


Como dice Amelia Valcárcel “Ser feminista es tener una actitud vigilante para denunciar todo aquello que es injusto y trabajar para cambiarlo”. La palabra feminista en mi opinión incluye a todas las personas, es decir, a todos y todas, a la sociedad, responsable mediante acciones reales de intentar minimizar estos atroces asesinatos.

Te sientas feminista o no, lo importante es que no defiendas las injusticias violentas, el maltrato a la pareja sentimental es un hecho en aquellos que están burlando la ley, la moralidad, la ética y el respeto de cualquier persona “que dicen que aman”. Una ofensa a los sentimientos y a la palabra “amor”.
No me cansaré de decir que la vacuna, es decir, la prevención contra la violencia machista radica en la coeducación impartida en las escuelas, la educación en igualdad entre mujeres y hombres, porque los niños y niñas, los jóvenes son nuestro futuro, porque son los que pueden cambiar el mundo. Nadie dice que sea fácil, pero sí es cierto que empatizar con los demás es una muestra de entender lo que “no le gusta a nadie”, y una forma de huir de las formas de violencia del ser humano que son imprevisibles.
En la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género dedica todo su Capítulo I al ámbito educativo, eso sí, sin preocuparse ningún estamento de formar al profesorado en educación en igualdad y sin haber creado una asignatura específica de género. ¿Será un despiste?... Tal vez haya que buscar “acciones” encaminadas a la mejora de las leyes y eso se ve en los resultados finales.


Me gustaría que mis hijos tengan un lugar:
-Donde la escuela sea pública, gratuita y mixta. Sin discriminaciones.
-Donde existan patios de colegios igualitarios, donde la importancia no se concentre en una pista central destinada al fútbol o al baloncesto. Hay que rediseñarlos.
-Donde aparezcan féminas científicas, literarias, poetas, matemáticas…en los libros de texto. Huyendo de lo estándar, que es solo mencionar a hombres. Hacer partícipes a todas aquellas las personas que fueron un ejemplo en la sociedad.
-Donde no sea noticia que una niña escriba a la empresa Panini para que haga un álbum de cromos de futbol femenino, porque ya existe.
-Donde se impartan clases de diversidad afectivo-sexuales y de género.
-Donde no exista lenguaje sexista.
-Donde se enseñen los buenos tratos y las formas éticas de convivencia.
-Donde se condene la violencia, la extorsión, las amenazas, y los malos modos. Se enseñe la Ley penal y se explique cómo funciona.


Otros agentes socializadores que destacaría para luchar contra el sistema patriarcal serían: la familia, los medios de comunicación y el grupo de iguales, siempre que sean un buen ejemplo. Algo que debería de ser lo normal.


Señores y señoras: invirtamos en educación.

*Grupo EmeDdona

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