19 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Canal de Isabel II revisa cada año un tercio de su red para atajar las fugas

Más de 6.000 kilómetros de tuberías son escrutados cada año con las últimas tecnologías sonoras en un plan de prelocalización de fugas y roturas. Minimizar las pérdidas en la red el objetivo

La red de tuberías que suministra agua a los más de 6 millones de madrileños tiene una longitud superior a los 17.000 kilómetros. Un inmenso laberinto sometido a cambios de presión y temperatura, movimientos de terrenos y fallos de materiales que pueden derivar en pequeñas fugas de agua y estas, con el tiempo, en roturas. Con el fin de prevenir incidencias y evitar problemas de desabastecimiento a los usuarios, Canal de Isabel II desarrolla desde 2013 planes de prelocalización de fugas, que permitan minimizar las pérdidas de agua en la red de distribución.

Estas acciones preventivas, junto con una inversión anual recurrente de 30 millones de euros para la renovación de su red de distribución han conseguido reducir las incidencias registradas tanto en tubería general como en las acometidas (puntos de suministro) en un 42% desde 2009. En 2017 se revisaron 6.320 kilómetros de tuberías, en los que se localizaron 336 fugas ocultas: esto es, pérdidas de agua que no afloran a la superficie, sino que o filtran al terreno, o acaban en las redes de alcantarillado. 

Los equipos que se emplean para estos trabajos son prelocalizadores, geófonos y correladores de última tecnología cuyo funcionamiento se basa en la medida del ruido. Estos equipos son capaces de distinguir tres tipos de ruidos: el que produce la propia agua cuando sale por la tubería, el que produce el impacto del agua en el suelo que rodea a la tubería, y el de la circulación y flujo de agua en el suelo. Se usan en los periodos de menor consumo, cuando la ciudad duerme, y se buscan ruidos constantes, típicos de una fuga. Los correladores determinan finalmente la posición exacta de la misma. 

Los beneficios aportados por esta búsqueda proactiva de incidencias no solo evitan las pérdidas de agua, sino que también permiten planificar los trabajos de reparación de las tuberías afectadas y preavisar a los clientes afectados por una posible falta de suministro. Además, y aunque sean dentro de instalaciones particulares, si en las búsquedas de rotura se detectan fugas en instalaciones particulares, Canal da aviso a los propietarios para que puedan reparar la avería y, así, no tengan que pagar por agua que no está llegando hasta sus grifos.

Además de la prelocalización “sonora”, en 2017 se comenzó a probar la detección de fugas por satélite. Para ello, y gracias a un software que superpone la cartografía de la red de distribución con datos captados por satélites con la humedad del terreno, se pueden ubicar con mucha precisión los puntos de posibles fugas que, posteriormente, se confirman mediante los métodos tradicionales de prelocalización. 

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