21 de octubre de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El vehículo eléctrico: más futuro que presente

Actualmente, el vehículo eléctrico es una realidad que ya circula por centenares de ciudades en todo el mundo. Puede parecer la mejor opción, pero tiene ciertas barreras difíciles de superar

El vehículo eléctrico es una opción de presente, pero, sobre todo, de futuro. Según todas las previsiones, las ciudades contarán progresivamente con mayor número de automóviles híbridos, enchufables o eléctricos 100%, pero las cifras irán creciendo lentamente. Los estudios no consiguen concretar cuándo se llegará a una plena movilidad sin motores de combustión, pero no apuntan a que se consiga en el corto plazo. Los principales actores del vehículo eléctrico se han reunido recientemente para intercambiar impresiones en este sentido.

Los más optimistas apuntan a que en 2020 se llegue a una cuota de vehículos eléctricos del 20% en España, que es lo que la legislación pretende. A pesar de que no es un número muy alto en cuanto a la cifra total de vehículos, tampoco se tienen garantías de que se vaya a conseguir cumplir esa cifra. De momento, los principales inconvenientes para el público general son la autonomía, el precio y la falta de infraestructuras.

El sector muestra distintas opiniones entre los que creen que en 2018 llegará el punto de inflexión y aquellos que creen que habrá que extender diez años más el plazo para poder ver el desarrollo total de la industria en este ámbito. En lo que todos coinciden es que el crecimiento, una vez se popularice esta tecnología, será exponencial. Ahora bien, los retos todavía son evidentes. El tipo de movilidad eléctrica parece que solo ofrece ventajas, pero todavía tiene que superar ciertas barreras tecnológicas, de precio e infraestructura. Los principales inconvenientes son:

- Poca autonomía: Las baterías, todavía no tienen capacidad para conseguir aguantar grandes distancias antes de tener que recargarlas. Actualmente, los vehículos de combustión pueden recorrer distancias mucho mayores, lo que les otorga una grandísima ventaja a la hora de realizar trayectos largos, y que directamente excluyen a  las personas que no tengan una plaza donde poder cargar un vehículo eléctrico, ya que no hay demasiados puntos de recarga, mientras que hay una amplísima red de gasolineras en toda España y el resto del mundo.

Motor_hbrido

- Infraestructura, cara y necesaria: Directamente relacionado con la autonomía. Ya que los coches eléctricos no pueden recorrer grandes distancias, necesitan ser recargados en algún lugar, que evidentemente tiene que ser cercano y cómodo para el usuario. Para esto, existen los puntos de recarga, pero incluso las ciudades que cuentan con un mayor número estaciones de carga, no tienen suficientes para dar abastecimiento a los coches eléctricos que circulan por sus calles y las necesitan. En esta situación, es difícil pensar que se pueda desarrollar mucho este tipo de movilidad y crecer en número y ventas. Para esto, el vehículo eléctrico necesita obligatoriamente apoyo institucional en todas las ciudades en las que pretenda instalarse, ya que si no invierten en ellos los organismos públicos de todo el mundo, se convierten en totalmente inviables. Barcelona es una ciudad puntera en este sentido, pero todavía le falta por mejorar. Ni que decir tiene a las que todavía no cuentan con un solo punto de carga, cosa que ocurre principalmente en ciudades pequeñas, pueblos y entornos rurales en general. Tampoco existe actualmente la certeza de que se pueda abastecer a los vehículos eléctricos si la demanda subiese repentinamente, ya que las infraestructuras tendrían que soportar unos niveles de kilovatios mucho mayores a los actuales.

- Precio: Los vehículos eléctricos son más caros que uno con motor a combustión que ofrezca las mismas prestaciones. El principal motivo son las baterías, que suponen alrededor de un 30%-50% del precio del coche, y que lo encarecen mucho. Por tanto, la movilidad eléctrica vuelve a necesitar el apoyo de los organismos públicos para poder competir con los motores de combustión. La gran mayoría de las personas que se pueden permitir un vehículo actualmente, no podrían hacer lo mismo con uno eléctrico por mucho que el mercado ofrezca ahora los precios más atractivos de la historia reciente del sector y que páginas como Autohero permitan una tasación sencilla y fiable de nuestro coche actual.

Con estas circunstancias, las miras se enfocan principalmente en el futuro. Si escuchamos a los expertos, recibimos datos clarificadores. Ramón Gavela, director del departamento de Energía del Ciemat, ha sido muy conciso cuando se refiere a una estimación del gran crecimiento del sector eléctrico: “hasta que el vehículo eléctrico sea autónomo y no dependa de ayudas ni apoyos institucionales. Y eso será más allá de 2020”, asegura.

Ricardo de Lombas, director de desarrollo de negocio de Bosch España, sigue una línea parecida: “El primer motivo para comprar un coche es la línea estética y el segundo, el precio. La contaminación medioambiental no está ni entre las diez primeras”, explica.  Pero “si a partir de 2020 me prohíben circular por las ciudades, me ponen un peaje o me obligan a pagar un impuesto, es posible que el vehículo eléctrico sea un fin a la hora de entender las nuevas formas de movilidad”, asevera.

Panel_coche_elctrico

Por último, Joaquín Chacón, Director general de Albufera Energy Storage, es claro: “Hay que pensar que la batería representa entre un 30-50% del coste total del vehículo. Que una batería sea capaz de aguantar 600 km ya es posible, tecnológicamente hablando, pero al final para tantos kilómetros tienes que poner más kilovatios de potencia y eso son unos cuantos euros más”.

Desde luego, los vehículos eléctricos son el futuro, esencialmente porque contaminan menos (la electricidad que se crea en las centrales y con la que finalmente se cargan, puede ser contaminante), no emiten gases nocivos directamente hacia la atmósfera, y conseguirán que no se creen las "boinas de contaminación" sobre las ciudades. En centenares de ciudades se pueden ver vehículos eléctricos (incluyendo transporte público) y una tendencia de crecimiento hacia el sector. No obstante, queda mucho trabajo por delante, y en el corto y medio plazo, los motores de combustión seguirán siendo los que dominen el mercado. Autonomía, precio e infraestructura son las tres grandes batallas del coche eléctrico, hasta que consigan ganar la guerra.

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