11 de diciembre de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El golpe maestro del juez Llarena hunde toda la estrategia de Puigdemont

Puigdemont y su abogado belga Paul Bekaert.

Puigdemont y su abogado belga Paul Bekaert.

Lo que el independentismo ha querido ver como una debilidad de la Justicia española es una hábil maniobra del Supremo para arruinar los planes del expresident y su letrado belga.

El magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha dado un inesperado giro a la investigación del golpe independentista en Cataluña, en un movimiento que puede haber arruinado la estrategia de defensa de Carles Puigdemont, al que deja ahora en una encrucijada más que delicada: o regresar a España para ser detenido, o ser libre pero sin poder tomar posesión de su escaño en el Parlamento que salga de las urnas el 21-D.

Tras varios días analizando la instrucción que la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela inició en su día y que Llarena ha asumido recientemente, el magistrado detectó un serio riesgo de que el formato de las órdenes europeas de detención y entrega (OEDE) cursadas por Lamela pudieran ser contraproducentes para la causa.

En concreto, podían facilitar la opción real de que Puigdemont solo pudiera ser extraditado por el delito de malversación. La razón es que el Código Penal belga solo establece el tipo penal de rebelión y sedición si se prueba el uso de armas.

Por ello, Llarena decidió este martes por sorpresa retirar estas cinco órdenes antes de que la Justicia belga resuelva el próximo día 14 si entrega a la Justicia española a Puigdemont y los cuatro exconsellers fugados. De esta manera, el candidato de Junts per Catalunya tiene dos opciones: acudir a las elecciones del 21 de diciembre y ser inmediatamente detenido y enviado a prisión o no regresar a España en el largo plazo para así seguir en libertad.

Cabe recordar que, pese a que Llarena ha anulado las órdenes internacionales, sigue en vigor la requisitoria contra los fugados en territorio nacional.

Puigdemont y los esconsellers prófugos, este martes en una videoconferencia.

 

El movimiento del magistrado del Supremo supone en realidad un golpe a la línea de flotación de la estrategia de defensa diseñada por el abogado belga Paul Bekaert y el equipo de 19 letrados que asiste al expresident cesado.

De momento,  las autoridades belgas han retirado las medidas cautelares contra Puigdemont y sus exconsellers y cerrará oficialmente la causa en Bélgica una vez que confirme oficialmente que es el juez Llarena quien asume en solitario la investigación.

Según el auto judicial dictado esta mañana, se deben retirar las órdenes europeas porque se está investigando "un delito de naturaleza plurisubjetiva dotado de unidad jurídica inseparable", lo que requiere una única contestación para evitar "respuestas contradictorias".

"Con posterioridad a que se emitieran las órdenes de detención que contemplamos, se ha definido que los hechos pudieran haberse perpetrado mediante el concierto de todos los investigados y con una unidad jurídica inseparable, esto es, que la depuración de las distintas responsabilidades penales deba ser llevada de manera unificada, pues de otro modo podría romperse la continencia de la causa y conducir el proceso a respuestas contradictorias y divergentes para los distintos partícipes", argumenta el magistrado.

Ahora, Puigdemont ve frustrada su estrategia de "entrega limitada" y debe resolver el enigma: si de verdad está comprometido como candidato a la Generalitat podrá regresar a España para participar en la campaña, votar y asumir su acta de parlamentario. Pero, nada más llegar, será detenido e irá a prisión. Ese es el enigma: Cataluña o su libertad.

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