18 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Llarena desmonta la "trampa" de Puigdemont y deja a Torrent contra las cuerdas

Juez y Fiscalía están decididos a impedir los planes ilegales de Puigdemont con Jordi Sánchez.

Juez y Fiscalía están decididos a impedir los planes ilegales de Puigdemont con Jordi Sánchez.

El magistrado niega el permiso al candidato a la investidura para salir el lunes de prisión. Y el presidente del Parlament ante su encrucijada: o desobedecer al TC o repetición de elecciones

Es un auto demoledor y con un párrafo letal para el independentismo. Como se esperaba, con el informe unánime de la Fiscalía y la acusación popular, el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, ha dejado este viernes herida de muerte la investidura de Jordi Sánchez, el último señuelo del fugado Carles Puigdemont, y obliga al presidente del Parlament, Roger Torrent, a dejar de jugar al gato y al ratón. O desoye a Llarena y al Constitucional y fuerza una investidura a distancia, o los catalanes están condenados a una nueva cita con las urnas.

La argumentación del magistrado no puede ser más reveladora y contundente. "La investigación muestra que los partícipes en el delito se concertaron a perseverar en su táctica",  advierte.

Y concluye: "Dado que los hechos cuya reiteración se teme afectan a valores constitucionales que tienen una proyección directa en los derechos subjetivos de toda la población, su protección en la eventualidad de conflicto con otros derechos resulta preponderante respecto la libertad del encausado y del derecho de sufragio pasivo que le corresponde". Es decir, Sánchez no puede ser investido. Su candidatura esta fuera de la ley.

Pero Llarena no se queda ahí y da una pista al independentismo sobre una salida viable a la investidura. Recuerda que la lista con más apoyos parlamentarios -la de Junts per Catalunya- cuenta con otros candidatos,  "todos ellos con el mismo número de apoyos en los electores en los que no se aprecian los riesgos colectivos que tratan de conjurarse".

Así, todo apunta a que los catalanes están abocados a vivir este próximo lunes una nueva jornada de caos en el Parlament, donde está convocado el solemne Pleno de investidura de Jordi Sánchez como candidato a la Presidencia de la Generalitat. 

Aún más, tras el paso al frente que este viernes ha dado Llarena, con el consenso del Ministerio Público y la acusación popular, que ejerce Vox. Ambas partes coinciden en que el candidato debe seguir en la cárcel ante la gravedad de sus delitos y el riesgo de reincidencia.

Y es que el informe que ha entregado al juez el departamento que dirige Julián Sánchez Melgar era también demoledor. Defiende que persiste el riesgo de "reiteración delictiva" y que este es "mayúsculo". Una línea argumental que sigue los pasos del propio Tribunal Constitucional, que también este miércoles acordó rechazar el recurso de Sánchez contra la decisión de su envío a prisión adoptada en su día por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela.

Ahora la pelota vuelve al tejado de Torrent, que había exigido por carta al juez que dejara salir a Sánchez  de la cárcel para el Pleno. Tras conocer la decisión del Supremo, fuentes de la Presidencia de la Cámara catalana han replicado que su presidente "agotará todas las vías para defender los derechos de los diputados y la soberanía del Parlament".

 

 

 

Roger Torrent, junto a Marta Rovira y Raúl Romeva (ERC), en su reunión de este pasado lunes para fijar el candidato a la investidura.

 

Con este escenario y con la sesión plenaria convocada a las 10 de la mañana, Torrent tiene ahora dos posibilidades: suspender de nuevo el Pleno -como hizo el 30 de enero con el previsto para investir a Puigdemont- o pedir un nuevo informe a los letrados para analizar la situación. Y forzar con una reforma express de la Ley de Presidencia una investidura sin el candidato desobedeciendo de una tacada al Constitucional y al Supremo, arriesgándose a un delito de rebelión.

A esta circunstancia se añade además el de la aritmética parlamentaria. Y es que Sánchez no tiene garantizada la mayoría, por la imposibilidad de voto de Puigdemont y del exconseller fugado, Toni Comín -que son diputados- y por la decisión de la CUP de abstenerse. Comín ha dado una pista este viernes: ha llamado a "acorralar al Estado español a través de los tribunales internacionales". Y ha anunciado que quieren reformar la ley para acabar invistiendo a Puigdemont "más adelante".

¿Hacia unas segundas elecciones?

Según fuentes consultadas por ESdiario, en el independentismo se ha instalado la convicción de que Puigdemont está decidido a forzar una nueva cita con las urnas, y así lo habría trasladado a su entorno más cercano. Su estrategia sería obligar a Esquerra a ceder y presentar una candidatura conjunta. Sin embargo, este mismo viernes, Oriol Junqueras y Marta Rovira han difundido entre sus militantes una carta en la que abogan por impulsar nuevas "mayorías amplias y transversales". 

"Hemos medido nuestras fuerzas, hemos constatado nuestra fortaleza pero también nuestras debilidades. Si nuestra fortaleza permanece intacta y somos capaces de superar nuestras debilidades, saldremos adelante. Para hacerlo necesitamos más consistencia y una mayoría sólida, amplia y transversal para superar la división de bloques", explican los máximos dirigentes de ERC, en un claro torpedo a la línea de flotación de la hoja de ruta de Puigdemont.

La carta de Junqueras y Rovira ha dado pábulo a una nueva estrategia que apuntó esta semana su diputado Joan Tardà. Explorar un pacto con el PSC y los Comunes de Xabier Domenech. Y mientras el PDeCAT está decidido, ahora sí, a dar un golpe sobre la mesa para evitar la repetición de los comicios.

Como ironiza un diputado del PDeCAT en el Congreso emulando la canción: "Esto es... Volver a empezar". La cita, este lunes a las 10 en el Parlament.

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