06 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El gran agujero negro que asola La Zarzuela mete en un tremendo lío a Don Felipe

Doña Letizia y Don Felipe y la alargada sombra de Don Juan Carlos.

Doña Letizia y Don Felipe y la alargada sombra de Don Juan Carlos.

La alargada sombra que planea sobre el Monarca y la Casa Real obliga a tomar medidas urgentes y muy drásticas porque no se puede seguir haciendo oídos sordos al clamor que hay fuera.

Este jueves Eduardo Álvarez se aleja algo del monotema que copa todos los análisis de opinión para reflexionar en El Mundo sobre otro drama que afecta a España: que la sombra del padre siga siendo tan alargada en Zarzuela.

A su juicio, la realidad es que "con estos mimbres está obligado el actual titular de la Corona a robustecer una institución que no se mantiene por la sola inercia".

En este sentido, apunta, "no necesita el Jefe del Estado agudizar mucho el oído para constatar el gran escándalo y malestar ciudadano que provocan la catarata imparable de informaciones comprometedoras de Don Juan Carlos, noticias de tanto alcance en nuestro país como en medios internacionales".

Para Álvarez, el coronavirus pasará pero "este vendaval seguirá ahí, entre otras razones porque hay una evidente campaña para minar todo el crédito de la Monarquía, lo cual es profundamente injusto".

 

En su opinión lo que esto exige es que sus actuales responsables actúen con determinación y no se presenten ante la ciudadanía como una "institución sorda, desconectada de las preocupaciones reales y de los debates públicos, máxime cuando le afectan directamente a ella" porque "las monarquías del siglo XXI no pueden regirse por la callada como respuesta".

De hecho, recuerda que "hemos asistido en fechas muy recientes a escándalos que han golpeado duramente la imagen de varias familias reales en Europa, desde los Windsor hasta la dinastía soberana luxemburguesa. Y en todos los casos ha habido pronunciamientos de sus portavoces porque la rendición de cuentas, las explicaciones y las versiones oficiales son obligadas en las monarquías constitucionales y plenamente democráticas".

Aquí, concluye, "cabe temer que el hijo va a ser el pagano por el padre si Zarzuela no reacciona. Don Felipe fue proclamado Rey prometiendo ejemplaridad, y lo está cumpliendo. Asumió que la institución necesitaba transparencia, y se han implementado muchas medidas en línea con ese imperativo. En lo que no se ha mejorado nada en lo que lleva de reinado es en el siempre sensible terreno de la comunicación, el gran agujero negro de nuestra Monarquía".

En resumen: "No basta con que el Rey escuche, con ser importante; son necesarias también las respuestas. Y tendrá a muchos ciudadanos de su lado". 

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