20 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Así será la vida sin política de Iglesias y Montero

Los líderes de Podemos deberán volcarse casi por completo en las exigentes atenciones y cuidados que precisarán sus mellizos, nacidos a los 6 meses de gestación.

Pablo Iglesias e Irene Montero deberán dejar de lado la política por unos meses y llevar la vida de sacrificios y duras exigencias de cientos de padres de bebés múltiples. En España vienen al mundo cada año unos 28.000 bebés antes de las 37 semanas de gestación, según los datos de la Asociación de Padres y de Niños Prematuros (APREM).

El nacimiento prematuro de sus mellizos aumentará los rigores de esta nueva vida para los dirigentes de Podemos, en la que por un tiempo no serán una prioridad las preocupaciones por la pérdida de respaldo popular en las encuestas, la preparación de las Elecciones Municipales en las que concurrirán con sus marca por primera vez o el marcaje al Gobierno socialista al que contribuyó a aupar en la moción de censura.

Sus días y sus noches estarán consagradas a velar por los cuidados y atenciones de sus pequeños, nacidos tres meses antes del final del embarazo, lo que precisará de una vigilancia médica muy estrecha. La primera persona del plural del verbo poder, en fin, tendrá que ver más con la vida que con la política por un tiempo, con los siguientes hitos en su evolución. El amor y la paciencia que le transmitan en el contacto a sus bebés, así como el autocontrol de sus angustias y del agotamiento, deberán de hacer el resto

Inmaduros pero con muchas probabilidades

Aunque se ignora si el parto de los bebés ha sido espontáneo o si ha habido alguna complicación, así como el peso de la criatura, el juicio de los especialistas en neonatología ante estos casos siempre es el mismo: a las 26 semanas, que es el tiempo de gestación de estos pequeños, su organismo todavía es muy inmaduro, lo que conlleva posibles dificultades en el funcionamiento de los pulmones, en el aparato cardiovascular, en el sistema digestivo y en el sistema inmunitario y nervioso.

En España nacen cada año 28.000 prematuros. Los mellizos de Iglesias y Montero pertenecen al grupo de los grandes prematuros, al nacer antes de las 28 semanas. Los avances médicos han permitido que sobrevivan más del 80%

La buena noticia es que la atención y el pronóstico de los “grandes prematuros”, que son aquellos niños nacidos antes de las  28 años, ha mejorado mucho en las dos últimas décadas, hasta el punto de que entre el 80 y el 90% de los prematuros sobrevivirán, si bien de hay un porcentaje de entre el 5 y el 10% que pueden presentar alguna discapacidad posterior. En cualquier caso, se trata de todo un avance, pues hace apenas treinta años unos bebés nacidos a los 6 meses de vida, como los de Montero e Iglesias, probablemente no habrían superado el alumbramiento.

Respirar por sí mismos

La primera gran prueba que habrán de superar los bebés es acostumbrarse al nuevo modo de respirar. Prácticamente en el mismo paritorio hay que conectarlos a un respirador, a la vez que se monitorizan sus constantes vitales, y se extrema la vigilancia sobre los pulmones.  La presencia de una sustancia denominada surfactante, que es crucial en la ventilación pulmonar, ha de ser chequeada minuciosamente, pues un déficit de la misma puede ocasionar un cuadro de insuficiencia respiratoria. En tal caso, existe un fármaco que, suministrado a través de los bronquios, permite regular los niveles y facilitar la respiración, hasta que llegue el día en que puedan hacerla sin ayuda.

La fragilidad del latido

El buen funcionamiento del corazón es otro de los objetivos que ha de lograrse en las primeras semanas de vida. La vigilancia de los sanitarios se centra sobre todo en un pequeño vaso que comunica la aorta con la arteria pulmonar, el ductus arterioso, que suele cerrarse en el momento de nacimiento. En caso de que esto no ocurriera o que se registrara algún tipo de anomalía, habrán de administrarse unos fármacos específicos para garantizar la buena circulación de la sangre y el ejercicio de la respiración.

 

 

La amenaza de las infecciones y la difícil alimentación.

Uno de los riesgos más comunes en los prematuros es el padecimiento de infecciones. Uno de cada cuatro debe ser tratado con antibiótico por esta causa. Evitarlas es extremadamente complicado. Ni siquiera se previene con el máximo rigor en la higiene de las manos y del instrumental.

También es muy dificultosa la nutrición de los prematuros. Se ha de hacer intravenosa y por sonda al menos en las primeras semanas. Por la primera vía, los bebés se alimentan con proteínas e hidratos de carbono. Y por la sonda, conectada directamente al estómago, se les suministra la leche de la madre, o la procedente de un banco de leche materna.

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