El hexapartito valenciano llega a un acuerdo

Ya hay acuerdo. Pero el verdadero problema del Botànic II no es que sea un tripartito, sino que es un hexapartito.

A falta del detalle del acuerdo final buscado directamente sobre la bocina del reloj de Les Corts por los tres líderes principales sin intermediarios, las previas de la jornada inicial de la sesión de investidura de Ximo Puig las abordamos con encono en las posturas negociadoras de los tres actores principales del drama (PSPV, Iniciativa y Podem).

Las competencias de Cambio Climático, ahora en manos de Els Verds, la tercera pata de Compromís, las quieren los morados para su Vivienda, finalmente reconvertida en vicepresidencia segunda. Mónica Oltra no estaba para ceder mucho más -con una consellería y competencias sueltas creía que era suficiente- dado su falta de control sobre un grupo parlamentario menguado en el que manda un cada vez menos dócil Bloc.

Así que la solución salomónica ha sido compartir esas políticas climáticas (lo ejecutivo para los naranjas, la coordinación interdepartamental para Podem, y ya veremos quién coordina ambas cosas), a falta de mayores concreciones, que quedan pendientes para la tarde de este miércoles. 

Mientras tanto, el sexto actor, EU, ha sido el único que ha gozado del consenso pleno para conseguir hacerse con una consellería entera -a falta del factor corrector del mestizaje-, que será la de Calidad Democrática o rimbombante nombre de parecido tenor que sustituya o matice a Transparencia.

Lo que va a gobernar la Comunidad Valenciana hasta cuatro años más es un hexapartito (heptapartito si contáramos a Gent de Compromís) peor avenido que el bipartito anterior. Al menos, hasta que entren en los despachos.

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