19 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Kia renueva el Sportage enfocándose en la eficiencia

El SUV medio de la marca coreana adopta nuevas mecánicas que priman el ahorro de combustible y mejoran el agrado de conducción, especialmente la nueva versión diésel con microhibridación.

En KIA saben muy bien que este es su modelo clave, del que dependen un 25% de las ventas, así que cualquier cambio se mira con lupa, y a la hora de meter mano a la cuarta generación había una prioridad, hacerla más eficiente, y de paso mejorar su dinámica. La punta de lanza de esta nueva versión del Sportage es la que monta el sistema de propulsión diésel híbrido ligero de 48V EcoDynamics+, que es el primero lanzado dentro de la estrategia global de electrificación de la marca. 

Sin embargo, debido a la matización acaecida a la hora de homologar esta versión, y como consecuencia del cambio en la legislación de la misma, ahora mismo KIA no ha conseguido que le otorguen la etiqueta ECO, sin duda uno de los atributos más interesantes que pensaban conseguir con esta mecánica y para lo que deberán modificar el funcionamiento del sistema, dotándole de capacidad de mover el coche por sí mismo en alguna circunstancia.

Esta micro hibridación ha sido diseñada por la marca para aumentar el rendimiento en carretera de los modelos con motor de combustión interna. Para ello equipa al vehículo con una compacta batería de iones de litio (de 0,44 kWh y 48V) que incrementa la aceleración del automóvil. Este sistema también aumenta los periodos en los que el motor está detenido gracias al nuevo conjunto de alternador y motor de arranque (Mild-Hybrid Starter-Generator MHSG). La única pega es que resta 40 litros de maletero, que se queda en 440 litros.

El MHSG está conectado al cigüeñal mediante una correa y puede cambiar entre los modos “motor (la batería proporciona en una aceleración hasta 12 kW de potencia, lo que reduce las emisiones)” y “generador (en deceleraciones recupera energía desde el cigüeñal y la almacena en la batería sobre la marcha)”. Una unidad electrónica de control (Electronic Control Unit ECU) calcula la forma más eficiente de usar la energía disponible. La batería de 48V -situada bajo el suelo del maletero- y el MHSG también hacen posible un nueva función de parada y arranque automáticos en marcha (Moving Stop & Start): si la batería tiene suficiente carga, en frenada y retención apaga el motor térmico.

Equipado con el sistema activo de control de emisiones y con un catalizador selectivo de reducción (SCR), el nuevo sistema de propulsión EcoDynamics+ puede reducir las emisiones de CO2 hasta en un 4% en el nuevo Procedimiento de Ensayo de Vehículos Ligeros Armonizado a Nivel Mundial (WLTP) y hasta en un 7% al convertirlo al ciclo europeo (NEDC). Con 185 CV y 400 Nm de par, y compaginado con tracción total, las emisiones de CO2 del EcoDynamics+ de 2.0 litros son desde 138 g/km con cambio manual y desde 149 g/km con cambio automático de 8 velocidades.

Mejora en todos los sentidos

Para tener una primera toma de contacto con esta mecánica KIA nos llevó a Alicante, y además de mucho más silenciosa, se muestra más llena en todo el régimen. El Sportage transmite sensaciones de coche de más calidad ahora, y la nueva caja de 8 velocidades hace un tándem perfecto con la nueva tecnología. Las versiones manuales han mejorado mucho también el guiado de la palanca y los cambios de marcha devuelven una agradable sensación de precisión. La calidad general del coche se ha visto mejorada y eso se aprecia en cada gesto de conducción.

 

Las novedades mecánicas en diésel no han acabado con el EcoDynamics+. La segunda novedad destacada en la gama motriz del Sportage 2018 es la sustitución del 1.7 CRDi de gasóleo por el U3 CRDi de 1.6 litros, del que el fabricante asegura que es “el diésel más limpio de KIA hasta la fecha” al incorporar tecnología activa para el control de emisiones, con SCR. Este nuevo diésel tiene dos potencias: 115 o 136 CV, éste último disponible con tracción total y caja automática de siete relaciones de doble embrague. 

Las mecánicas de gasolina no varían. Ambas, basadas en el bloque GDi de 1.6 litros, cumplen con la normativa Euro 6d, tanto la atmosférica de 132CV como la turboalimentada de 177. Los cambios estéticos son de detalle y mantienen una acusada continuidad con el modelo anterior, pero la mirada gana en dinamismo gracias a los nuevos faros con luces diurnas de LED de cuatro puntos. El conjunto es un coche honesto y muy atractivo que cuando consiga el trámite de la etiqueta ECO ganará todavía más adeptos.

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