23 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez blanquea a Bildu en Navarra y se trabaja una investidura "Frankenstein"

Pedro Sánchez junto a la líder del PSN, María Chivite.

Pedro Sánchez junto a la líder del PSN, María Chivite.

Lo ocurrido en la Comunidad Foral, un escándalo para el PP, Cs y UPN, acerca a los seis diputados del PNV al redil parlamentario del socialista, así como a Bildu y ERC a la abstención.

Pedro Sánchez está más cerca de reeditar, de cara a su investidura, la coalición Frankenstein que hizo prosperar su moción de censura después de lo ocurrido este miércoles en el Parlamento de Navarra. 

El PSN no solo entregó la Presidencia del Parlamento Foral a Geroa Bai, la marca local del PNV, sino que además blanqueó a Bildu permitiendo su entrada en el órgano de gobierno de la cámara (tendrá una secretaría), a pesar de que Ferraz llevaba semanas trasladando que con Bildu, ni a la vuelta de la esquina. "Ni por acción ni por omisión", según el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos

El de la Mesa supone el primer paso, uno muy firme, para un acuerdo de los socialistas con Geroa BaiPodemos e Izquierda-Ezkerra para la investidura de María Chivite como presidenta. Lo que requerirá de la abstención cómplice de Bildu. Nuevamente Bildu

De hecho el diputado de Geroa Bai Koldo Martínez señaló que este primer sienta las bases para "un gobierno progresista y plural, liderado por María Chivite".

La socialista María Chivite felicita al nuevo presidente del Parlamento de Navarra, de Geroa Bai.

 

La vicepresidenta, Carmen Calvo, trató este miércoles de desvincular lo que ocurra en Navarra de las negociaciones para investir a Sánchez presidente del Gobierno de España, como si un pacto y otro no discurrieran en paralelo. 

El PNV, más cerca de Sánchez. ERC y Bildu, de la abstención

Lo ocurrido en Navarra acerca a los seis diputados del PNV al redil parlamentario de Sánchez, puesto que los nacionalistas vascos habían advertido al socialista de que si el PSN dejaba gobernar a Navarra Suma (la coalición de UPN, el PP y Ciudadanos) con ellos no contaran.

"El PSN y el PSOE han logrado eliminar un obstáculo que habría cortocircuitado cualquier posibilidad de acuerdo en Madrid. Un apoyo activo o pasivo hoy a UPN habría sido definitivo y nefasto", expresó este miércoles el PNV. 

A la ecuación hay que sumar a Bildu y ERC, con 4 y 15 escaños, respectivamente. Las dos formaciones, que concurrieron juntas a las elecciones europeas, ya han dicho que intentarán ir a la investidura con una "posición conjunta", en palabras de Arnaldo Otegi. Y ésa podría ser una abstención que allanara definitivamente el camino al candidato socialista en segunda vuelta. 

Éste, Sánchez, ahora sí ha destapado sus cartas. Nunca les pidió en persona a Pablo Casado y Albert Rivera (con quienes se reunió la semana pasada) la abstención. Ni siquiera contaban en sus números la de UPN, que le ofreció sus dos diputados a cambio del Gobierno de Navarra. 

Por contra, lo que quería el socialista era una coartada para, habiendo reiterado los líderes del PP y Cs su negativa a abstenerse, negociar con los nacionalistas e independentistas -a mayores de Unidas Podemos- como la única salida posible ante la amenaza de nuevas elecciones. 

No obstante, la operación Navarra tiene otra lectura en clave nacional. Una vez constatado que Sánchez ha elegido la vía Frankestein, Casado y Rivera alejan las presiones que están recibiendo para abstenerse. Si, como parece, los socialistas se apoyan en Bildu para presidir Navarra, el candidato del PSOE no estará en condiciones de pedir nada al PP y Cs

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