19 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Andalucía: un vuelco histórico que pone a Sánchez en su sitio real

 

 

 

Andalucía se ha dado una oportunidad espléndida para regenerarse con la nítida victoria del centro-derecha, que además lanza un incuestionable mensaje a toda España perfectamente dirigido a Pedro Sánchez y a sus socios independentistas y populistas.

Porque si Susana Díaz va a perder la presidencia de la Junta, y con ella acabarán 36 largos de socialismo clientelar en una tierra desaprovechada; a Pedro Sánchez le han dejado claro que su cargo no le corresponde: tan evidente ha sido la intención de acabar con el régimen andaluz cuanto rechazar la espuria forma que el vigente presidente utilizó para llegar a una responsabilidad que los ciudadanos no le dieron en las urnas.

La derrota en Andalucía es triple: de Susana Díaz, de Pedro Sánchez y de sus pactos para obtener una presidencia que no le corresponde

Son dos derrotas personales clamorosas, pues, pero también de una manera de entender la política que justifica cualquier medio para alcanzar un fin que, en democracia, ha de lograrse con los votos, y no utilizando atajos espurios en compañías indeseables de quienes solo prestaron su respaldo para lograr, a su vez, un objetivo destructivo para España.

Que el próximo presidente de la Junta de Andalucía sea Juanma Moreno parece pues incuestionable, y nadie entendería que Ciudadanos y Vox, de distinta manera, hicieran algo por evitarlo. El éxito del dirigente andaluz y el de su jefe de filas, Pablo Casado, es evidente y les refuerza a ambos de manera pletórica.

Un pacto de futuro

Es irónico que Sánchez pida ahora que gobierne la lista más votada, haciéndolo él con 50 diputados menos que el PP y, además, mediante una forzada moción de censura en lugar de a través de un pacto poselectoral previo a cualquier investidura.

La alianza del centroderecha no puede discutirse y mucho menos alterarse con algún tipo de jugada sucia que, por ejemplo, ofrezca la presidencia al candidato naranja con el respaldo de Susana Díaz: sería una locura para los intereses de Albert Rivera en las Generales, que siempre suele actuar con sentido común en los momentos relevantes.

Y tampoco debe aceptarse la rabiosa réplica que, desde Podemos y el soberanismo básicamente, ya ha empezado a escenificarse: la supuesta necesidad de constituir un frente antifascista en toda España para frenar a la ultraderecha.

Casado y Moreno salen muy reforzados. Ahora empezará una crispación brutal de quienes quieren ganar hasta cuando pierden

Es un mensaje falso, pero además peligroso, que evidencia una vez más cómo determinadas opciones políticas solo saben construir un mensaje y una propuesta desde las trincheras, el enfrentamiento y la crispación. Cuando no usan esas armas para asaltar el poder, lo hacen para evitar ser desalojados de él.

Pero en ambos casos, termina por prevalecer una evidencia: cuando se da la voz al ciudadano, desde hace muchos años, el ciudadano vota lo que vota. Y si eso ha valido para echar al PSOE de Andalucía, es de imaginar que lo mismo ocurrirá en La Moncloa cuando su inquilino actual deje de ocuparla de mala manera.

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