8 de marzo ¿Huelga a la japonesa? No, gracias



En breves días, el jueves 8 de marzo, celebramos el Día Internacional de la Mujer. La efeméride tiene su origen en 1857, cuando 120 mujeres trabajadoras de una fábrica de textiles de Nueva York murieron tras la salvaje represión de la protesta que llevaban a cabo por parte de la policía. Su salario no ascendía ni a la mitad del que percibía un hombre.

En 1910, tras la celebración de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, y a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Apenas un año después, otro suceso luctuoso marcaba la celebración del Día de la Mujer. 146 mujeres morían calcinadas en otra fábrica textil de Nueva York como consecuencia de las penosas condiciones en las que trabajaban.

Es evidente que los derechos laborales y sociales de las mujeres han evolucionado desde entonces. Sería de necios (y de necias) negarlo. Sin embargo, también es cierto que sigue habiendo importantes diferencias entre las condiciones laborales de hombres y mujeres, con las graves consecuencias que de ello se derivan.

La brecha salarial se dispara. Según datos de Hacienda, actualmente asciende al 30%. La “brecha de género” en las pensiones de jubilación es aún mayor, dado que ronda el 37%. La precariedad en la contratación o la maternidad y el cuidado de los hijos siguen penalizando la trayectoria laboral y profesional de las mujeres.

En este contexto, resulta conveniente y acertada la convocatoria de huelga feminista para el próximo 8 de marzo, pues es necesaria una mayor conciencia social para abordar un problema que sufren un gran número de mujeres en España.

Por eso hay declaraciones que se te clavan en las entrañas.

Como las de Mª Jesús Botella, concejala del PP por el Ayuntamiento de Córdoba y hermana de Ana Botella, al afirmar recientemente que “Lo que genera la brecha salarial es la falta de preparación” o las de la Ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, instándonos a las mujeres a celebrar dicho día con “una huelga a la japonesa, trabajando más horas y demostrando la capacidad que tenemos”.

¿De verdad cree Vd., Excma. Sra., que las mujeres tenemos que demostrar capacidades a estas alturas?

Tales afirmaciones muestran una falta absoluta de conocimiento de la realidad que afecta a las mujeres, cuando no de empatía. Y es que la jornada diaria de muchas de ellas, compaginando familia y trabajo, ya es “a la japonesa”.

Por eso no le faltaba razón a la “portavoza” de Podemos, Irene Montero, cuando la pasada semana declaraba que muchas mujeres no tenían tiempo de ducharse ni de leer un libro. Aunque el comentario sirvió para que muchos, mujeres a la cabeza, se lanzaran a la yugular de la ocurrente Montero, mofándose de su falta de higiene y otras lindezas – obviamente se quedaron con la literalidad de sus palabras y no quisieron ver el trasfondo de la denuncia-, lo cierto es que la jornada laboral de las mujeres se ve recompensada diariamente con la realización de tareas domésticas y cuidado de los hijos durante una media de cuatro horas (dos más que los hombres). Para no morir en el intento, algunas ven en las reducciones de jornada su tabla de salvación, lo que sin duda representa una disminución de sus ingresos y, por tanto, de su futura pensión de jubilación.

Por ello, y dado que aún estamos a años luz de lograr la igualdad en todos los ámbitos de la vida, es necesario que las mujeres sigamos alzando la voz, como en esta ocasión, mediante convocatoria de huelga, aunque “la japonesa” se la dejamos a García Tejerina, por si quiere demostrar algo.

(*) Abogada.

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