Las fotos que evidencian la desunión del PP valenciano

Hacía mucho tiempo que no coincidía en un acto público Isabel Bonig con los concejales del grupo popular en Valencia y con los miembros de la gestora del PP. Las imágenes fueron reveladoras.

De los nueve concejales, todos menos uno -el portavoz, Eusebio Monzó- están imputados en el caso Taula. Por lo tanto, para el PPCV han resultado políticamente “tóxicos” durante los tres años y medio de esta legislatura. Eso no quiere decir que no se hayan mantenido contacto con varios de ellos a lo largo de ese tiempo -otros están semi-desaparecidos de la vida pública-, pero no desde luego de manera pública.

Una cena benéfica podía haber obrado el milagro. Fue este viernes, en el Ateneo de Valencia, organizada por la sección Reino de Valencia Capítulo Noble de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén con el lugarteniente de la Orden Enric Mas y el magistrado Fernando de Rosa.

Entre los invitados se encontraba la portavoz adjunto del PP en el Congreso Belén Hoyo y la jefa de la oposición en Les Corts Valencianes Isabel Bonig. Ambas tenía reserva en la mesa presidencial. 

De los diez concejales solo acudieron finalmente tres, el portavoz Monzó, Alfonso Novo y Cristóbal Grau, más los asesores Juan Giner, Julio Aguado y Kike Pardo. El diputado autonómico y miembro de la dirección nacional que también suena como alcaldable Vicente Betoret no tuvo inconveniente en ocupar silla con el "grupo municipal".

En otra mesa se sentaron  el también aspirante a encabezar el cartel electoral en Valencia Luis Santamaría, su esposa y sus compañeros en la gestora del PP en el cap i casal  Pablo Carreres y Ernesto de Sostoa. La campaña iniciada por Santamaría desgranando el programa electoral ha molestado sobremanera a Bonig. El máximo responsable del partido en Valencia sostiene su “obligación” como presidente de la Gestora local “defender la labor que se hizo -cuando gobernaban la ciudad- y diseñar un nuevo discurso político para que sea utilizado por quien resulte cabeza de cartel”.

Ni al inicio de la cena ni al final se pudo captar una imagen, aunque hubiera sido forzada, de los populares unidos para la ocasión. En el photocall de entrada, Bonig y Hoyo coincidieron con un asesor y un miembro de la gestora, quienes se situaron con cierta discreción.

Las fotos del acto fueron una muestra más de la división existente en el partido que no tendrá candidato a la alcaldía de Valencia hasta después de las elecciones andaluzas por decisión de Pablo Casado.  Frialdad absoluta entre los diferentes sectores del PP. La Orden del Santo Sepulcro no obró en esta ocasión el milagro. Como adelantó este diario el mes pasado, se han producido malas noticias para Bonig al alejar María Dolores de CospedalGonzález Pons de Valencia. Bonig mantiene que es ella, con el visto bueno de Casado, quien decidirá quien será el candidato popular para tratar de desbancar a Joan Ribó (Compromís), cada vez más en campaña . Por lo tanto, no parece lógico que esté molesta o preocupado por los "movimientos" del presidente de la gestora que ella nombró en Valencia.

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