Es posible dar miedo a PP y PSOE a la vez

Periodistas valencianos en un mitin del PSOE

Periodistas valencianos en un mitin del PSOE

De tanto usarlo para todo, corremos el riesgo de devaluar el concepto de extremista hasta hacer ineficaz su imprescindible denuncia.

Hasta ahora sólo la izquierda no tenía complejos. Ahí están Tezanos o Grezzi para demostrarlo. En el primer caso, yo tiro para adelante, y si me compran el producto, pues eso que hemos ganado. En el segundo, el que venga detrás que revierta si se atreve, que ya le montaré yo lío (¿cacerolada?) suficiente para hacerle desistir de la mitad de lo que pensara rehacer.

Son síntomas del panorama antes de la batalla que viene, como de todas las anteriores, pero tras la que ya nada será igual.

Porque hasta ahora sólo la izquierda tenía manga ancha para desmontar y prohibir (controlar), dos de sus preocupaciones principales a lo largo de esta legislatura. El PP, por ejemplo, se ha pasado tanto tiempo temiendo las salpicaduras -del Segura o del pasado- que ni siquiera ha agitado a Sanguino, aun sabiendo que al revés hubiera sido impensable. Recordad el 15.

Pero ahora hay actores nuevos con reglas nuevas en la plaza. Por eso está asustada la izquierda, porque enfrente por primera vez tiene gente sin complejos. Y también está muy mosca el PP.

Bonig ciertamente tiene un problema que del que carecen Cantó y el que acabe siendo cabeza de cartel de Vox. Como ella misma ha reconocido que es vehemente, es relativamente fácil contenerla machacando con su supuesto extremismo, del que por cierto ha demostrado de sobra que carece. Pero ya se sabe que lo de la mentira mil veces repetida al final hay quien se la cree, como el CIS que unánimemente todos titulan ya “de Tezanos”. Díganme el nombre de alguno de sus antecesores ...

Cantó en cambio, como viene de un partido que todo el mundo sabe que es de centro, puede soltar sin complejos lo que ya ha empezado a decir de la izquierda porque lo de que es extremista no va a colar fácilmente. Le avala su crítica feroz a la corrupción del PP.

En cambio el que sea que elija Vox ya va a tener colgado el sambenito de antemano, con lo cual también va a tener libertad para decir lo que le rote sin miedo a ser más políticamente incorrecto de lo que se espera que sea su partido.

Lo cierto es que hay ya tanto extremista real o supuesto en el imaginario político actual y en las declaraciones de los líderes que corremos el riesgo de banalizar y devaluar el concepto hasta hacer ineficaz su imprescindible denuncia.

Puig lucha contra todo ese extremado extremismo extremo de ahora tratando de identificarlo sin apenas matices con el fascismo de antes. "Más mujeres, menos fascistas", leímos en varios carteles en el último mitin del PSOE valenciano, con Sánchez presidiendo. A ver si al final, con tanto teórico ultra -de lo que sea-, los que de verdad lo son, los únicos que deberían darnos miedo, se nos van a confundir con el paisaje y van a conseguir hasta negar su propia existencia y dirigir las nuestras.

A todo esto, oiga, como salga aquí un Errejón

 

 

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