Cómo decirle a unos niños que han matado a su padre

Este texto está basado en el relato a escolares de las vivencias de los familiares de una víctima de ETA asesinada en Valencia.

José Edmundo Casañ fue un ingeniero valenciano que, sin que hubiera nada que lo hiciera sospechar, se convirtió en la segunda víctima valenciana de ETA. Dejó tres huérfanos, el mayor, de diez años.

El pecado de Casañ fue ser el delegado en esta zona de España de la firma Ferrovial, encargada de la construcción de una autovía navarra. La obra sufrió 160 atentados, y se cobró tres vidas humanas.

De poco sirvió que Casañ nada tuviera que ver con Leizarán, y todo con el Palau de la Música de Valencia. En 1991 alguien decidió que no iba a seguir viviendo. Y que sus hijos iban a ser prematuramente huérfanos.

Los niños tenían 10 años, 5 años y 14 meses. Hagan el esfuerzo de intentar ponerse en su lugar. Y en el del resto de su familia. José Edmundo tenía y tiene un hermano, Carlos. Y éste, una esposa, Nuria. Carlos tuvo que ser quien diera la noticia a sus padres, que se temieron lo peor nada más verle entrar en casa a la hora en la que solía hacerlo a diario José Edmundo. Que fuera el hermano quien se presentara no presagiaba nada bueno.

Al día siguiente la mujer de Carlos se hizo cargo de sus sobrinos. 10 años, 5 años, 14 meses. A partir de ese momento ella fue la única de la familia que no se podía permitir llorar. Cogió a los niños, los llevó a un apartamento, los aisló del mundo, y siguió tragando lágrimas durante días. Se quedó todo el tiempo con los pequeños. De 10 años, 5 años y 14 meses.

Para evitar que sus sobrinos vieran la tele esos días alquiló todas las películas infantiles que tenía el vídeo-club de Gran Vía. Y las vio con ellos. Todas. 10 años, 5 años, 14 meses.

Pero, inexorablemente, llegó el momento de contarle a esos críos que su papá no iba a volver. Nunca. Había que buscar algo vivo para tapar una muerte, algo que abrazar ahora que iban a saber que su padre no podría volver a hacerlo. La mujer de José Edmundo, la viuda de José Edmundo, la madre de unos niños de 10 años, 5 años y 14 meses, les llevó un perrito. Porque unos hijos de ... se habían llevado a su padre.

Carlos y Nuria forman parte del programa “Educar para la Convivencia, Educar para la Libertad” organizado por FECEVAL, la Fundación Manuel Broseta, y la Fundación Víctimas del Terrorismo. Visitan colegios de Valencia y cuentan a los jóvenes sus testimonios vitales. Sin más.

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