21 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El negro panorama económico que irrumpe tras la propaganda "social" de Sánchez

Mientras el Gobierno presume de éxitos y compromete más gasto, el panorama económico real ofrece riesgos agudos. Y lo dicen ya desde dentro quienes saben.



Nubes negras en el horizonte económico de España: un adeuda desbocada, una inversión pública sacrificada por el gasto corriente, caída de las exportaciones y desaceleración del PIB. Que el diagnóstico lo haya hecho alguien de la casa, deja expuesto al Gobierno de Sánchez y retrata su política financiera más allá de los eslóganes "sociales".

El Banco de España prevé la prolongación de la fase expansiva de la economía española hasta el año 2021, aunque con una "gradual desaceleración" del PIB, y advierte del posible impacto del riesgo asociado a la indefinición sobre la senda de la política fiscal y sobre la orientación futura de la política económica, con la deuda como inquietante amenaza y la revalorización de las pensiones como presagio de más subidas fiscales.

"El endeudamiento público se situó en el 97% del PIB al cierre de 2018, 60 puntos por encima de 2007. Es una de las principales vulnerabilidades de la economía española. A eso se une un déficit público del 2,5%, del que un porcentaje muy elevado es estructural y no se habría reducido en los últimos cuatros años", resume el gobernador del  Banco de España, Pablo Hernández de Cos.

Así se desprende del informe de estabilidad financiera publicado este martes por el organismo supervisor, en el que señala que el dinamismo de la economía en el primer trimestre habría descansado, como en 2018, principalmente en la "robustez" de la demanda interna, mientras que las exportaciones se habrían desacelerado significativamente reflejando el deterioro del entorno exterior.

 

Asimismo, constata que el empleo habría seguido aumentando al compás del avance de la actividad, lo que habría favorecido un nuevo descenso de la tasa de paro, aunque mostrando también un "perfil de desaceleración".

"Las perspectivas de corto y medio plazo suponen una continuación del crecimiento, aunque a ritmos algo más bajos y con riesgos a la baja", señala el Banco de España, que recuerda que sus proyecciones de marzo contemplan la prolongación de la fase expansiva a lo largo del período 2019-2021, aunque con un perfil de "gradual desaceleración" del PIB.

Este escenario central está condicionado por riesgos internos, además de los externos, que, en caso de materializarse, "podrían traducirse en una evolución más desfavorable de la actividad económica", avisa el informe.

El mundo

Respecto al entorno internacional, señala que la economía mundial se ha desacelerado en los últimos trimestres, en un contexto de persistentes tensiones comerciales. El PIB mundial creció un 3,6% en 2018, una décima menos que en 2017 y por debajo de lo esperado al principio del año, con un perfil de desaceleración que se acentuó en los meses finales del ejercicio.

En la UE, apunta que la desaceleración de la actividad económica en 2018 fue "especialmente intensa" en la segunda mitad del año, de forma que el crecimiento del PIB, que en 2018 se situó en el 1,8%, siete décimas por debajo del observado en 2017, experimentó una ralentización intensa en el tramo final del año, que se ha prolongado a principios de 2019 y ha afectado a la mayoría de los países, en particular, a Alemania.

Este deterioro respondería a una menor contribución del sector exterior al crecimiento, que vendría explicada por la debilidad que han registrado países y productos como bienes de inversión y automóviles.

"Algunos indicios sugieren que esta debilidad de la demanda externa ha comenzado a trasladarse ya a la demanda interna, en particular a la inversión, y al empleo, avisa el Banco de España, que subraya que las perspectivas para la economía mundial en 2019 son de una "desaceleración moderada", pero con "importantes riesgos a la baja".

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