Esclavas, de moda

El incendio forestal de Llutxent ha puesto de actualidad a una comunidad religiosa que este año va a tener una importante efemérides que conmemorar: las bodas de platino de su actividad docente en Valencia.

Los primeros 75 años del inicio del primer curso en el Sagrado Corazón de Jesús en Valencia se van a celebrar en la semana del 17 al 27 de octubre. El programa de actos no está cerrado, pero incluirá exposiciones, encuentros de promociones de antiguos alumnos, competiciones deportivas, actuaciones musicales, concursos, y un largo etcétera.

Las instalaciones de Micer Mascó comenzaron como centro educativo femenino dirigido por religiosas, y hoy en día es uno de los colegios para chicos y chicas más profesionalizado y con mejor rendimiento de la Comunidad en las pruebas de acceso a la universidad.

El Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón fue construido en 1942, comenzando las clases al año siguiente con 250 alumnas, 40 de ellas en Bachillerato. Los diarios de la época destacaron que “se inicia la construcción de una casa-colegio de la que cabe esperar grandes obras de apostolado” gracias a unas “religiosas que antes tenían una casa en Gandía, y aquí en Valencia ahora han logrado en poco tiempo granjearse grandes simpatías”.

La Casa de Espiritualidad de Gandía

La presencia de las Esclavas en la provincia de Valencia se remonta a 1909, año de la colocación de la primera piedra de la Casa de Espiritualidad de Benirredrà, Gandía, que ha saltado a la primera plana de la actualidad este verano de 2018 con ocasión del pavoroso incendio forestal de Llutxent. Las religiosas ofrecieron sus instalaciones para acoger a los enfermos mentales del Centro Sociosanitario Mondúber-Barx y sus cuidadores durante el tiempo que durara su forzoso desalojo ante el avance de las llamas.

Y así fue. Este año no hubo vacaciones para las hermanas, programadas del 1 al 15 de agosto. En principio acogieron a 40 personas. Pero ante la prolongación de los desalojos se habilitó una parte de la casa que en la actualidad no utilizaban y permanecía cerrada, para poder acoger a 24 personas más afectadas, y otras 20 que estaban durante el día y a dormir iban a la otra residencia de Benirredrá. En total 84 personas afectadas por el desalojo permanecían en la Casa de Espiritualidad con la superiora de la comunidad, Fina Martínez, al frente.

 

 

 

 

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