El nuevo incidente en Alicante pone en alerta la seguridad de metro y tranvía

Un tranvía pasa por la zona donde se cayó los cables de la catenaria.

Un tranvía pasa por la zona donde se cayó los cables de la catenaria.

La avería el domingo en el TRAM, con desalojo de viajeros incluido, destapa las vergüenzas en conselleria de María José Salvador.



La consellera de Infraestructuras, María José Salvador, hizo bandera de la Ley de Seguridad Ferroviaria, tras el accidente de la línea 1 de Metrovalencia ocurrido el 3 de julio de 2006, que causó cuarenta y tres víctimas mortales y cuarenta y siete heridos, pero a día de hoy la situación es más enrevesada.

En marzo pasado se aprobaba la Ley de Seguridad Ferroviaria. Medio año después, sigue sin desarrollarse la Agencia Valenciana de Seguridad Ferroviaria, el organismo independiente que debe velar y poner las condiciones de seguridad del sistema de transporte ferroviario y tranviario de competencia de la Generalitat.

Los técnicos de FGV se niegan al dar el visto bueno a las obras que están llevando a cabo, como las de la línea 9 del Tram, ya que consideran que, tras la aprobación de la ley, carecen de competencias en este sentido. ¿Quién firma? ¿ Quién confirma ahora que las infraestructuras cumplen con la seguridad? En teoría toda la responsabilidad es del gerente de FGV y de la consellera.

Estamos ante un vacío legal por la "irresponsabilidad" de la consellera Salvador, según los sindicatos, al no desarrollar la ley y poner en marcha la Agencia de la Seguridad que, sobre el papel, debe ser un eficaz y eficiente mecanismo de prevención, de supervisión y de investigación y continua corrección. 

Incidentes en la red de metro y tranvía se están produciendo periódicamente en la red de FGV. El pasado domingo, el arrastre del cableado de una catenaria en el TRAM de Alicante provocó la evacuación de un centenar de pasajeros y el cierre de las líneas que unen la capital con las zonas de las playas, incluida Benidorm.

En pleno verano, con la capital repleta de turistas, se cerró varios días la línea 3 ante el temor a que un ascensor pudiera desprenderse en la estación de Luceros, en pleno centro de la ciudad.  Y a  principios de legislatura, en julio de 2016, FGV tomaba la drástica decisión de clausurar temporalmente el tramo entre Calpe y Dénia de la Línea 9 por  problemas de seguridad.

Las dudas sobre en el correcto mantenimiento de las instalaciones engordan ante el cúmulo de incidentes. Hasta diciembre no se inaugurará el nuevo ascensor de Luceros y a partir del día 13 de octubre permanecerá cortado el tramo entre las estaciones de Altea y Calp, de la Línea 9, Benidorm-Dénia, a causa de los trabajos de mejora y rectificación del trazado que se van a llevar a efecto en esta zona. La duración prevista de las obras es de seis meses, aproximadamente. Para continuar prestando servicio a sus clientes, FGV ha dispuesto un servicio de autobuses entre las estaciones de Altea y Calp. En teoría todas estas obras deben de estar visadas por un organismo, la Agencia Valenciana de la Seguridad, que no existe. 

El Consell del Botànic ha optado por un modelo de gestión absolutamente politizado en puestos claves en detrimento de un perfil técnico o profesional que está teniendo como respuesta constantes dimisiones. Más de treinta hay ya contabilizadas en tres años. Todo un récord.

El capítulo de “deserciones” afecta de lleno a la organización en Alicante. La gestión del Tram se lleva desde Valencia tras la dimisión del última directora, Pilar García Reche. En agosto pasado el responsable de líneas del Tram, el cargo de mayor responsabilidad en la circulación, tiraba la toalla por motivos que podría estar relacionado con un incidente en la estación Luceros al margen de las diferencias que mantenía también con el gerente. La responsable del área técnica también ha dejado su cargo.

Comenta esta noticia
Update CMP