17 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Saúl Ortiz

    El Coso Rosa

    Repaso con agilidad torera los embistes de diestro y siniestro sin que me tiemble el estoque, con el que me enfrento a los morlacos bravos y a los mansos. Me gustan las tardes de gloria, aunque a veces la vuelta al ruedo sea, más bien, una desvergüenza. Entraré siempre a matar aunque antes me deba persignar.

Lorena, la mujer de Toño, da un paso al frente y explica la única verdad

Lorena y Toño siguen felices ante la adversidad

Lorena y Toño siguen felices ante la adversidad

Las últimas informaciones apuntaban a que el matrimonio hacía aguas, pero la realidad de Toño y Lorena es muy distinta. O tal parece según lo que la misma protagonista nos ha contado...

Toño Sanchís vive una continua dicotomía. Entre lo que de él se explica en la pequeña pantalla y lo que realmente parece ocurrir en su vida. Es el eterno criticado. Todo cuanto hace o dice es cuestionado inevitablemente por aquellos que han decidido crucificarle televisivamente sin esperar un dictamen judicial. Pero él sigue empecinado en mantener su inocencia. En convencer con argumentos sólidos para algunos e inestablemente inciertos para el resto. Tiene la certeza de que cuando se produzca el cara a cara en los tribunales, Belén agachará la cabeza. Quién sabe si por vergüenza o porque la situación les puede dejar a ambos tocados y sentenciados.

De lo que no cabe duda es que Toño es actualidad. Día tras día. Tarde tras tarde. Y más ahora que Kiko Hernández ha asegurado que el representante se ha separado de Lorena, su fiel mujer. El colaborador explicó que, tras una bronca, la empresaria puso pies en polvorosa: "ha abandonado el domicilio conyugal después de enterarse de unas cuentas corrientes". Una afirmación con la que Hernández quiso demostrar que el matrimonio se había roto en mil pedazos.

No es así. O tal parece después de mi conversación nocturna con Lorena. Era ella, a no ser que Toño se hubiera convertido en la reencarnación de MariCarmen y sus muñecos y estuviera imitando la voz de su mujer. Estaba en casa. Con sus hijos y con un Toño riéndose a mandíbula batiente: "no es verdad que me he ido de casa como puedes comprobar. Estoy con Toño al cien por cien. Entre nosotros no hay ningún problema y, desde luego, te aseguro que no hay nada que hablar entre él y yo, ni yo llamo a nadie ni nadie me llama. Estamos bien pero asombrados con tantas historias extrañas que se cuentan".

La voz de Lorena es férrea aunque denota un cansancio extremo. Vivir con semejante presión mediática no es fácil. Siempre protectora de sus hijos, quizás le incomoda que se aporten ciertos datos que pueden quebrar la tranquilidad de los menores. No me extraña que se lleven las manos a la cabeza ahora que se cumple el inicio escolar y siguen en Madrid, a pesar de que María Patiño se afanara en asegurar que los niños estaban escolarizados en Miami, su nuevo lugar de residencia. Ay.

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