11 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Anson pulveriza al alcalde que difamó a Nadal por "miserable" y "barriobajero"

Anson, Nadal y Miquel Oliver.

Anson, Nadal y Miquel Oliver.

El escritor y periodista retoma la polémica que afecta al tenista varios días después para ir un poco más allá y destapa a ese "personajillo menor" al que casi nadie conocía... hasta ahora.

Varios días después de que estallara la polémica Luis María Anson recoge el testigo en su columna de El Mundo para arremeter contra el alcalde de Manacor, Miquel Oliver, porque a juicio del periodista, "hay que ser miserable para difamar a Rafael Nadal, inventándose infundios sobre la Academia que ha fundado y financiado".

Por el contrario, Anson tiene claro que "cualquier ciudad del mundo hubiera pagado una cantidad astronómica por disponer de la Academia Nadal", sin embargo, "en España, un personajillo menor se ha permitido ofender a Rafael Nadal con insidias barriobajeras". 

Y es que, "el tenista se ha convertido en el personaje español vivo más conocido en el mundo. Y al asombro que producen sus éxitos deportivos, se une la admiración que despierta su sencillez, su simpatía, su buena educación, su talante moderado, su respeto a lo que piensan los demás, su solidaridad con los desfavorecidos, su generosidad desbordada, la emoción que siente cuando escucha el himno nacional".

Puesto que le conoce personalmente, el escritor se ve autorizado a calificarle "humanamente" como un "hombre excepcional, ajeno a las vanidades, las envidias y los rencores".

Por eso le indigna que "un personajillo menor al que casi nadie conoce, sin otro propósito tal vez que dar brillo a su oscuro nombre" haya difamado a un deportista gigante que, "a pesar de ser ciudadano del mundo, ha cumplido siempre en España con su obligaciones cívicas, sociales y fiscales. Y que, para ayudar a los tenistas del futuro, ha fundado y financiado en su ciudad natal, Manacor, una Academia considerada como modelo en Europa y América y en la que ha dado trabajo a centenares de personas".

Concluye lamentando que "España siempre ha sido una nación cainita. En demasiadas ocasiones en lugar de ensalzar a las personas que destacan se buscan pretextos para denigrarlas. Pero la ofensa que el tal Oliver ha inferido a Nadal me parece uno de los actos más miserables, más abyectos e infames, más ruines y sórdidos, entre los muchos que he presenciado a lo largo de mi dilatada vida profesional". 

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