22 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El secreto de Santiago Abascal que inquieta en su entorno y en las filas de Vox

Santiago Abascal.

Santiago Abascal.

El líder del partido verde es capaz de lanzar discursos en pabellones a rebosar de miles de seguidores pero sin embargo hay algo que sobrevuela la cabeza de los suyos con preocupación.

Santiago Abascal no tiene inconveniente alguno en lanzar discursos en pabellones a rebosar de miles de seguidores pero cuando los focos se encienden y las cámaras comienzan a grabar "empieza a sudar". Y según asegura Ana I. Sánchez en su columna de ABC "no es el sofoco típico por el calor de las luces de las televisiones" sino que "al presidente de Vox le ponen muy nervioso las ruedas de prensa".

El hecho de que "los periodistas puedan preguntarle cuestiones que no sepa muy bien cómo responder, le hace perder buena parte de su seguridad".

En su entorno admiten que "Lo pasa mal, le cuesta", y les preocupa la desenvoltura que Abascal pueda tener el líder en el Congreso, "un territorio hostil para todos aquellos políticos que no sepan manejarse ante la Prensa. Cuando hay pleno, es imposible escapar".

Tal como recalca Sánchez, "el pasillo de entrada al hemiciclo está copado por una veintena de periodistas –y más en los grandes debates– que acompañan o persiguen a los políticos grabadora en mano. Y entre la nube de cámaras hay una dedicada a difundir lo grabado a todos los medios acreditados. La presión es máxima". 

Es por eso que "su equipo es consciente y en esta clave hay que entender que, con la que está cayendo en España, la primera rueda de prensa del líder de Vox como diputado versara sobre la negociación de José Luis Rodríguez Zapatero con ETA: el tema que mejor se sabe".

Se pregunta Sánchez en voz alta si "¿Es osado aspirar a ser jefe del Gobierno cuando a uno le tiemblan las piernas ante las cámaras?" y se responde que "es posible. Pero no es el primero. Era sorprendente ver cómo los tics afloraban en Rajoy ante una rueda de prensa difícil, siendo presidente, con siete años de ministro a sus espaldas y tres como vicepresidente".

Pero es que "Pedro Sánchez se permite convocar a los periodistas y no admitir preguntas, mientras Pablo Iglesias cuestiona a la Asociación de la Prensa de Madrid cuando no le gustan sus decisiones".

Por eso concluye que "quizás es el momento de empezar a pedir unos mínimos a nuestros políticos. Para empezar, que no vean a la Prensa como un mal trago a pasar, sino como la herramienta fundamental que es para la democracia".

 
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