25 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El homenaje a Mariano Guindal, el "sabueso" de la información económica

El veterano periodista económico recibió el primer galardón Carlos Humanes dotado con 20.000 euros de vellón. El acto reunió a la ministra Calviño, el exministro Solchaga y muchos amigos.

Si algo caracteriza a esta querida España, esta España nuestra, es que hacemos grandes homenajes a quienes ya no lo pueden agradecer. Tenemos una rara habilidad para condenar al ostracismo a nuestros referentes en vida y después, ir como un procesión de plañideras a quejarnos cuando éstas personas pasan a ocupar el patio de los quietos.

Si esto lo aplicamos al oficio de periodista las dimensiones pasan a ser galácticas. Por eso me es muy grato contarles que este martes por la noche se celebró la primera entrega del premio Carlos Humanes al periodismo económico. 

Para los que no lo sepan Carlos Humanes fue un pedazo de periodista que me enseñó muchas cosas. Se puede ser bajito y presumido, se puede ser un gran informador cuidando al máximo la vestimenta (hay quienes creen que para ser sagaz hay que ser desastrado, que es otra forma indirecta de atacar a los periodistas) y se puede saber de economía y ser de izquierdas. 

En el salón de los pasos perdidos en la Bolsa de Madrid, triste metáfora de lo que azota ahora a este Santo Oficio que va sin rumbo, se hizo entrega en un emotivo acto con otro grande de los que algunos todavía reivindicamos como la profesión más bonita del mundo.

Diego Carcedo, presidente de la Asociación de Periodistas Europeos, recordó que el periodismo económico ha pasado de casi no existir a estar de plena moda y eso que no suele ofrecer buenas noticias. 

Miguel Ángel Aguilar glosó con su habitual ironía tanto la figura de Humanes como la del premiado asegurando que a Guindal se le atribuye la pregunta más cara de la historia del periodismo patrio. Cuando Mariano con su frenillo le preguntó al ministro Boyer; ¿qué va a pasar con Rumasa?

El exministro Carlos Solchaga, dicen que no cabe más maldad en un cuerpo tan pequeño, reconoció la valía de Guindal entre un relato plagado de reproches por hacer tan bien su trabajo de informador pues se supo ganar a gente que le contaba lo que el todopoderoso ministro quería decir por boca propia. 

Su heredera en el cargo, Nadia Calviño, comentó que era mítico, y no sólo entre los compañeros, la famosa frase "soy Mariano Guindal de La Vanguardia y tengo tres preguntas que hacerle". Estas resumían lo clave de la rueda de prensa y hacían que en muchas ocasiones nuestro desplazamiento hubiera sido en balde pues Mariano había abordado todo lo mollar de cualquier encuentro.

 

Guindal, visiblemente emocionado, pues reconoció que este oficio ni le ha dado fama ni dinero pero sí un montón de buenos amigos, agradeció a todos incluido sus editores haberle permitido poder vivir de contar las cosas sin que hubiera en sus escritos ninguna injerencia.

"No existe el periodismo de antes y el de ahora, afirmó, sólo el bueno y el mal periodismo. Hay que contar las cosas con honestidad, tratando de informar a los ciudadanos pues de esas forma son más libres para votar, hay que recuperar valores y amar este oficio. No hay nada más excitante que dar una exclusiva", remató. 

Nada menos que 46 años de oficio le contemplan, y para arroparle había de todo en el parquet madrileño. Desde los aparentes "enemigos" que después se convierten en aliados del informador como por ejemplo, Pedro Guerrero, presidente de Bankinter, Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4, Juan Rosell, presidente de CEOE, Antonio Zoido, presidente de BME o Luis Atienza, expresidente de REE, sin olvidar diferentes generaciones de periodistas que por fin encontraban una unión entre generaciones que nos de un poco de ánimo.

Allí estaban muchos de los pupilos de Carlos Humanes: Eva Ruiz-Hidalgo, subdirectora de Invertia, Manel López Torrents, director adjunto de Vozpópuli, Julio Pastor, dircom de Caixa, Jesús García, exdircom de Iberdrola, Raúl Pozo, sabueso ladrillero, o Luis Suárez que aúna por igual eficacia y discreción.

Entre la pléyade de amigos tanto del finado como del galardonado pudimos ver a Ignacio Rodríguez Burgos, Luis Vicente Muñoz, Javier Fernández Arribas, Jesús Cacho, Ignacio Cembrero, Ignacio Alonso-Villalobos, Luis Aparicio o Miguel Ángel García-Juez al que pongo el último por ser mi padre.

Una orgullosa mujer del artista, Mar Díaz-Varela recibía cariños de quienes no podían acceder a la tribuna de oradores de gente de orden como Pilar González de Frutos, Ángel de la Fuente o Amadeo Petitbó

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