14 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Rubén Amón abochorna a Zapatero aireando lo que hay tras su falta de escrúpulos

José Luis Rodríguez Zapatero y Rubén Amón.

José Luis Rodríguez Zapatero y Rubén Amón.

La serenidad con las que lleva a cabo sus "intervenciones extemporáneas" el expresidente socialista no deben confundirse con lo que hay verdaderamente detrás y que el periodista desnuda.

Este viernes Rubén Amón aprovecha su columna en El País para cargar duramente contra las "intervenciones extemporáneas" de José Luis Rodríguez Zapatero en la  "extraña pedagogía del diálogo y el amor". 

A su juicio "extraña" porque "los himnos de ZP a la concordia requieren el sacrificio de la separación de poderes", si no no se explica que "tanto recomendara a los jueces del Supremo administrar una sentencia indulgente a los artífices del procés como aludiera a la fórmula redentora del indulto".

En opinión del periodista "la sobreexposición de Zapatero a las relaciones con Maduro parece haberle desenfocado el escrúpulo que define un Estado de Derecho aseado. Reclamaba el expresidente una sentencia propicia, sensible a la convivencia, más o menos como si los jueces del Supremo tuvieran que abstraerse de la materia penal o delictiva en aras de un dictamen conciliador".

En otras palabras, "se les obliga a prevaricar con elegancia. Y se adhiere Zapatero a la percepción de un juicio político cuyo desenlace exige, por lo visto, un veredicto igualmente político".

Además, "la hipotética sentencia condenatoria en proporción de los delitos expuestos convertiría a Pedro Sánchez en juez supremo. Estaría en sus manos el recurso sanador de una medida de gracia a beneficio de la armonía".

Muy duro, Amón advierte que "la serenidad con que Zapatero explica sus argumentos no debe confundirse con la obscenidad que los envenena. Parece evidente que una condena ortodoxa, académica, va a instrumentalizarse desde la Cataluña victimista como una provocación del Estado español y como un tormento a los mártires del independentismo, pero no son los jueces quienes alteran la convivencia aplicando las leyes. Lo hacen quienes las vulneran en sus expresiones más dramáticas". 

Por el contrario, concluye, "los delitos que se han sustanciado en el Supremo forman parte de los más graves que pueden cometerse en el contexto de la convivencia. Zapatero reclama un periodo de amnesia. Propone una amnistía preventiva. Espera de los magistrados más sensibilidad a la reacción política, mediática y social de la sentencia que lealtad al Código Penal. El planteamiento es impropio de un estadista, pero ilustrativo de la intoxicación que la política ejerce sobre la justicia".

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