La ola de Sánchez pierde fuerza en Alicante

La coyuntura política cambia de un día a otro. Si hace unos meses en Alicante parecía que el PSOE se iba a hacer con todas las instituciones, es decir, con la Diputación y el Ayuntamiento, cosa que no fue posible, ahora, cuando la ola de Pedro Sánchez parece menguar a pesar de sacar a pasear los huesos de Franco, los socialistas no las tienen todas consigo y dudan, como filtran algunos militantes ilustres de la formación tras el mitin del presidente celebrado en Elda.

El PSOE ganó las elecciones en la provincia, aunque no fue suficiente. No ha podido hacerse con la Diputación Provincial por culpa de Ciudadanos, que quebró la voluntad de muchos de sus seguidores y decidió coaligarse con el PP en vez de apoyar a la lista más votada. En el pecado lleva la penitencia. En las filas naranjas, a nivel local, se teme que su partido pase a ser irrelevante.

Por lo que respeta al Ayuntamiento de Alicante, la cuestión fue diferente. El PSOE consiguió los mismos concejales que el PP, pero no fueron suficientes para desbancar a Luis Barcala de la Alcaldía. El dirigente popular supo ganarse al electorado pese al tufillo que desprendía haberse aprovechado del “la debilidad” de una tránsfuga que a la postre fue quien le regaló el poder. Sin embargo, el electorado no vio problema en apoyar a uno de los ediles que compartió gobierno con Sonia Castedo.

Pero eso es agua pasada. El presente en Alicante es incierto. Sin embargo, desde las filas del PP se tiene la convicción de que van a volver a ser la fuerza más votada gracias a Cataluña, vaya contradicción. Un eterno problema que nadie quiere resolver, sobre todo los independentistas.

A esta percepción se le une el desplome más que probable de Ciudadanos y el consiguiente trasvase de votos a la formación de Casado, junto a un PSOE que parece haber llegado a su techo. Son semanas en las que Ximo Puig ocupa su agenda para 'bajar' a la provincia alicantina por la falta de un líder. Por cierto, el alcalde de Elda, Rubén Alfaro, parece el mejor colocado en recoger el testigo, aunque no es el momento, aún.

Los dos grandes partidos, que tras el 10 N serán todavía más grandes, intentan aprovechar sus armas para captar votos, como es normal. La ventaja del PP en Alicante es que controla la Diputación y el Ayuntamiento y a los socialistas no les queda otra que inventarse iniciativas de dudosa eficacia. Es lo que tiene no ostentar el poder.

De todas formas, a tenor de lo que está pasando en este país, cualquier acontecimiento puede decantar la balanza de un lado u otro. Todo suma, pero en Alicante suman Diputación y Ayuntamiento, es decir, el Partido Popular.

 

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