30 de marzo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El fiscal pregunta así a Trapero por Puigdemont y en Waterloo salen escaldados

Trapero no quiere saber nada de los ideólogos del procés.

Trapero no quiere saber nada de los ideólogos del procés.

Ya lo hizo en el Supremo cuando fue de testigo y lo ha vuelto a repetir, ahora que se juega muchos años de cárcel. Así se ha bajado del carro el que fue gran símbolo del independentismo.



Fue en otro tiempo ídolo de las bases del independentismo. Tanto, que hasta se fabricaron en serie camisetas con su rostro. Pero el exjefe de los Mossos lleva ya tiempo instalado en el sálvase quien pueda.

Y como hizo en el Tribunal Supremo cuando compareció como testigo en el juicio contra los líderes del procés, este lunes ha decidido de nuevo poner tierra de por medio con los golpistas. Y más aún con el jefe de todos ellos, el inquilino del casoplón de Waterloo.

El exmayor José Luis Trapero ha declarado este lunes ante el tribunal de la Audiencia Nacional que le juzga por rebelión que nunca tuvo una "relación estrecha" con el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont.

"No tenía una relación ni buena ni mala. No tenía ningún tipo de relación estrecha con el presidente", ha respondido Trapero cuando el fiscal Miguel Ángel Carballo le ha preguntado por sus vínculos con Puigdemont en el año 2017, cuando tuvieron lugar los hechos.

Carballo ha sacado a colación este tema cuando el exjefe de los Mossos ha explicado que fue nombrado mayor en abril de 2017 por decisión del entonces director de la policía autonómica Albert Batlle, designación sobre la que Puigdemont, ha asegurado, no tuvo nada que ver.

Trapero ha comentado que accedió al rango de mayor de los Mossos porque fue la manera de Batlle de "dar una mayor autoridad" al jefe del cuerpo, pero ha remarcado que la propuesta se había hecho en enero de 2016, aunque hasta más de un año después no se hizo efectiva.

Según su relato, la ley establece que el cuerpo de Mossos debe tener un mayor, pero que este puesto llevaba vacante diez años. Ante la extrañeza del fiscal de que el nombramiento se produjera justo unos meses antes del referéndum ilegal del 1-O, Trapero ha admitido que no sabe por qué hasta entonces no se había hecho y que fue una "irregularidad" que se sostuvo durante una década.

Pese a los intentos de Trapero de negar su amistad con Puigdemont, hay algunas fotografías que le desmienten. Como aquella paella veraniega en la que posaba sonriente con quien entonces era su jefe.

 

Puigdemont y, cuarto a su derecha, Trapero.

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