25 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

No todos los políticos son iguales

Roberto Núñez.

Roberto Núñez.

Es necesario que expertos en salud y deporte empiecen a ocupar cargos de responsabilidad política. Y por eso no todos los políticos son iguales. Los hay buenos, decentes y coherentes.

No todos los políticos son iguales. Eso escribí hace unas semanas al compartir un vídeo de Roberto Núñez, diputado por Ciudadanos en la Asamblea de la Comunidad de Madrid, en el que hablaba de lo importante que es fomentar la Educación Física en las escuelas. No faltaron, al tratarse de alguien vestido de naranja (y no hablamos del Pamesa), aquellos que me tildaron de facha por darle eco a un partido de derechas. Y este sería uno de nuestros primeros problemas: que el quién nos tapa el qué, y si el qué es bueno pero no nos gusta el quién, ya tampoco nos gusta el qué. ¿Y qué? Pues que así estamos, en la casilla de salida desde hace siglos.

La propuesta no es que sea buena o interesante, es que es del todo imprescindible. Hasta ahora, nuestra evolución como sociedad nos ha llevado y nos sigue llevando hacia un sedentarismo alarmante. Esto en los adultos ya es un gran generador de problemas de salud física y mental, pero en los niños el asunto se torna en algo dramático. Estamos hablando de que un gran porcentaje de niños en nuestro país no se mueven y se alimentan fatal. ¿Cuál es la solución desde las instituciones? Efectivamente, ninguna. Por eso es tan importante lo que dice Roberto Núñez. Por eso es tan necesario que expertos en salud y deporte empiecen a ocupar cargos de responsabilidad política. Y por eso no todos los políticos son iguales. Los hay buenos, los hay decentes y los hay coherentes. Y los hay de todos los colores.

La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, que habitualmente conocemos como LOMCE, trató de introducir tímidas mejoras en su texto. Así, en su disposición adicional cuarta dijo que “las Administraciones educativas promoverán la práctica diaria de deporte y ejercicio físico durante la jornada escolar”. Diario y en la jornada escolar. ¿Cuál ha sido la aplicación real de esta disposición? Efectivamente, ninguna. La realidad es que, tomando como referencia la Comunidad Madrid, el verdadero impulso se lo han querido dar al bilingüismo, que en los colegios en los que se implanta implica la drástica reducción de las horas de Educación Física. Gracias a este sistema los alumnos acabarán la Educación Primaria sabiendo, en inglés, el funcionamiento del sistema endocrino, algo que les será muy útil cuando, una década después, emigren del país en busca de trabajo y tengan que acudir al médico para tratarse la diabetes tipo II que se habrán llevado en la maleta.

A día de hoy, tristemente, esas dos o tres clases semanales de Educación Física son el único momento de actividad física de la mayoría de niños de nuestro país. Esto a nivel físico ya es grave, pero lo que más tendría que preocuparnos es la salud mental. Estamos creando un país de estresados, con niños sobreestimulados, saturados y sedentarios, con tendencia a las adicciones a las nuevas tecnologías, con baja capacidad de resolución de problemas. Tenemos niños ultrapresionados, niños que no saben dialogar y que no adquieren una correcta empatía. Niños que, en definitiva, no están siendo niños. Su único reducto es la Educación Física, ese ratito en el que salen del pupitre y pueden correr, saltar, gritar, respirar. Ese único momento del día en el que pueden ser libres.

Así de primeras, se me ocurre que los colegios tendrían que estar abiertos todas las tardes para que sus alumnos pudieran utilizar libremente las instalaciones deportivas. Y a nivel escolar, si queremos cumplir eso que dijo la LOMCE, habrá que dejar de fomentar un bilingüismo absurdo que solo sirve para que los niños chapurreen un inglés inútil y que por el camino supone pegarle un sablazo monumental a la ya de por sí escasa cultura general. Si es difícil ‘robar’ horas a otras asignaturas a nivel general, podríamos, al menos, empezar a dar facilidades para que haya Colegios Deportivos donde se dé la misma importancia al deporte que se da al inglés en los bilingües. Y lo siento por los afectados, pero la Religión Católica ya hace tiempo que debería de estar fuera de las aulas. El que quiera catequesis que vaya a la parroquia. Mientras tanto, esa hora y media a la semana bien se podría utilizar para fomentar la actividad física y la salud. Y cuando llegue el momento, habrá que leer los programas electorales para ver quiénes se dignan a darle importancia a esto, que es más importante de lo que se creen que es.

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