La ciudad no es para mí. Democracias avanzadas

Me tendrá que disculpar el paciente lector (si lo hubiera) porque esta Ciudad que no es para mí la tengo pelín abandonada. Estimulado por tan grandes y profundos acontecimientos extra-ciudadanos me vengo arriba, semana tras semana, metiéndome en camisa de once varas.

Ignoro si existe una definición rigurosa de democracia avanzada. Si se trata de oximorón o si hubiera político de ringo rango autor de secreta y suculenta tesis doctoral al respecto. Sea como fuere, siempre he sospechado de la utilización de adjetivos innecesarios. Me recuerdan mis ingenuas redacciones en los Maristas de Alicante, “cuadro de honor” incluido.

O tal vez es el sujeto –adjetivo incluido- de una frase inacabada. Avanzadas en superficialidad, avanzadas en boberías, avanzadas en gestualidad, avanzadas en ineficiencia, avanzadas en corrupción … o simplemente –abusando del maligno adverbio- inanemente avanzadas.

Sea como fuere, intuyo que el concepto no será fácil de encontrar entre los tratadistas utópicos, desde Platón hasta Orwell (si se me permite esta licencia de largo recorrido histórico).

Aceptado el término como animal de compañía se me admitirá también que el sistema político español contemporáneo cabe en la supuesta categoría. Y compite sin complejos con cualquiera de las más reconocidas, desde EEUU hasta Turquía, desde Rusia hasta Italia (por citar a modo de ejemplo).

Que no nos falta de ná. Que no, que no. Como reza la sevillana.

Ahí tenemos a los partidos políticos entregados a su simple subsistencia –al ciudadano que le den- y sus líderes (¿?) enfrascados en sus propias batallas. Primero internas que no son baladíes y después y a lo bestia con el adversario. Si detentan el poder, haciendo uso ilegítimo de todos sus resortes. Si naufragan en la oposición, al abordaje de la primera patera rumbo a la buena vida del “ordeno y mando”. Así nos va.

Véase al flamante presidente Sánchez, acelerado como un pavo sin cabeza del día de Acción de Gracias, corriendo de aquí para allá sin norte ni guía. ¿O será mi torpe percepción? … y ni le falta la cabeza ni una hoja de ruta (Bush dixit) atada y bien atada (Franco dixit) para sus propios y tal vez inconfesables objetivos personales …

No piensen mal, no estoy sugiriendo perversas comparaciones con las citas. Ya saben como acabó el americano su camino y lo desatado que le quedó el nudo –nada gordiano- al ahora semoviente dictador.

Ha dicho Salvini –mientras se atiborraba de fiesta con los suyos- que la tragedia de Génova es culpa de la UE. Y Calvo (o Marlaska, que ahora no me acuerdo) que la del asunto de los inmigrantes, de Mariano Rajoy. Tal para cuál.

Que se lo digan a las víctimas a ver qué cara ponen. O a los españoles más necesitados.

O que digan que son cosas habituales en democracias avanzadas. Y ya está.

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