La cena del ruido del PP que ha provocado un vendaval en el partido

Camps,el segundo por la izquierda, con varios de los promotores de la cena.

Camps,el segundo por la izquierda, con varios de los promotores de la cena.

El ruido mediático que ha provocado el ágape de Pedro Agramunt e históricos del PP valenciano supone un éxito rotundo. Bonig sí fue invitada.

EsdiarioCV publicaba este lunes en exclusiva que dirigentes del PPCV han convocado para este viernes una cena de "reflexión". Una convocatoria entre compañeros de partido a quienes les une la amistad generada por años de compartir vida política y que se está convirtiendo en el germen de debate.

El menú presenta diversos alicientes, aunque la mayoría de los platos a degustar en el restaurante de la playa de la Patacona no responde a la nouvelle cuisine política. En el PP, con dos derrotas. seguidas en la Comunitat Valenciana, se añora el pasado.

El expresidente del PPCV, Pedro Agramunt, ha sido el muñidor del encuentro al que sí ha sido invitada Isabel Bonig. Aunque los cargos públicos han preferido no acudir, sí han confirmado más de cien militantes. Prácticamente el mismo número de personas, o quizá más, que acudieron al último acto de Pablo Casado en el Ateneo de Valencia tras las autonómicas.

Un éxito y una clara demostración de que en el PPCV hace falta mucha terapia de grupo. Y en eso, la persona más indicada no es para muchos, incluido la dirección nacional, la secretaria general. Eva Ortiz ha dado por bueno que es un encuentro de críticos a su gestión y a la de Bonig y ha dejado claro a los participantes que no piensa abandonar su cargo, que es resilente, que está "entrenada en la Afganistán" de la política, según su llamativa definición.

 

¿Tiene razón Ortiz al dar por sentado que la cena va contra Bonig y su dirección? Quizá, pero no del todo. El problema del PPCV  no es solo que perdiera las elecciones autonómicas el pasado 28 de abril, sino que se situó  como segunda fuerza en la Comunidad Valenciana después de 28 años, como apunta el periodista Víctor Romero.

¿Es una cena que refuerza sin pretenderlo a Bonig? Hoy por hoy, Bonig, guste más o menos, es necesaria como portavoz en las Cortes y para dar estabilidad al partido. Su futuro dependerá de varias circunstancias, si bien, tras la derrota en las urnas, no ha movido ni un alfil.

La cena de Agramunt y Cía se ha convertido en un éxito antes de celebrarse por la repercusión alcanzada también en los medios de comunicación y, sobre todo, porque en el PPCV se está imponiendo la teoría del exsenador de que la línea roja puesta por el Gobierno de Alberto Fabra contra la corrupción fue en parte un error.

María José Catalá, consellera como Bonig con Fabra, acaba de incluir entre sus asesores en el Ayuntamiento de Valencia a dos concejales imputados y otros militantes afectados por el caso del Pitufeo que colaboraron con Rita Barberá. La justicia lleva cuatro años condenando a decenas de ex cargos a la espera de juicio. La presunción de inocencia ha ganado ahora a la presunción de culpabilidad avalada por Fabra, que no acudirá a un cena de la que no sería bien recibido.

Y en ese contexto cabe incluir la presencia del ex presidente Francisco Camps, quien abandonado a su suerte "por su partido", va ganando en la Fórmula ,  en la que se han convertido los tribunales, las denuncias que en su día le presentaron los responsable del Gobierno valenciano, con Ximo Puig y Mónica Oltra a la cabeza.

La cena contará con presencia de la dirección nacional. Elio Cabanes, el concejal de  la Font de la Figuera, lo es. Finalmente no acudirá por motivos laborales otro miembro de la junta directiva, el eurodiputado García-Margallo.

Y además del ex presidente de la Generalitat, Camps habrá ex conselleres como el diplomático Fernando Villalonga, y está por ver si también el expresidente de la Diputación de Castellón Carlos Fabra, un ex amigo de José María Aznar, en la época en la que los cargos del PP valenciano pasaban sus vacaciones en Oropesa para estar cerca del jefe del Gobierno en el veraneo de partidas de padel. Marisol Llinares, ex secretaria general de Castellón  y vicesecretaria de organización regional es segura comensal.

Carlos Fabra, condenado por fraude fiscal, coqueteó con Vox, como algunos otros de los que esta noche irán a Alboraya. Por su parte, el exsenador José María Chiquillo se ha apresurado a enviar mensajes a varios periodistas para insistir en que no acudirá al ágape de esta noche por encontrarse "en parado biológica políticamente hablando". Los que no han enviado mensajes públicos son aquellos que apoyan la velada pero que no acudirán por prudencia política (pp).

Una cena que coincide con el día grande del PP en Alicante. Carlos Mazón toma posesión de la Diputación con Teodoro García Egea asistiendo al multidudinario pleno.

 

 

 

 

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