20 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Echenique intenta ejercer de ministro de Economía y cae en el ridículo

El líder de Podemos 'bombardea' las reglas más elementales de la economía con una patada a los fundamentos más elementales que ya se saben hasta los niños de Secundaria.

El número dos de Podemos se lanzó al ruedo para intentar explicar el veto de su partido al techo de gasto presentado por Pedro Sánchez, que deja al Gobierno expuesto y sin presupuestos. Y lo hizo intentando impartir una lección de Economía que se le fue de las manos: lo que pretendía ser una demostración de conocimientos, se transformó en una exhibición de analfabetismo financiero, al confundir de manera increíble conceptos muy básicos para un cargo público.

La idea de Echenique era criticar al PSOE por no despilfarrar aún más de lo que ya recogía su techo de gasto propuesto, y para hacerlo defendió un incremento del déficit y de la deuda -que en España está ya en el 100% del PIB- con una clase de supuesta pedagogía:

 

 

El problema, equivalente en economía a decir que 2+2 son 5 en matemáticas, es que Echenique confundió o no conoce la diferencia entre "inversión" y "gasto", crucial para entender y explicar el déficit: el gasto público es el total de dinero que cada año se gasta el Estado en todos sus conceptos, y es el que hay que tener en cuenta para compararlo con los ingresos y saber calcular el déficit.

La inversión, pues, es sólo una parte del gasto total, algo muy básico que el número dos de Podemos desconoce y le lleva a confundir a sus seguidores. Gasto público sería su propio sueldo, por ejemplo, y todos los gastos corrientes de la Administración; mientras que la inversión pública es llevar el AVE a Santiago de Compostela o hacer un parque en Zaragoza.

Hay precedentes

No es la primera vez que Echenique hace el ridículo como economista, pero más sorprendente es que también lo haya hecho como científico, ocupación de la que presumen al margen de la política: Hace poco más de un año dio otro espectáculo que le convirtió temporalmente en en el hazmerreír de su gremio, a cuenta de una disparatada proposición no de ley (PNL) presentada por su partido contra las redes wifi y los móviles. 

 

Todo comenzó en junio de 2017 en su feudo aragonés, cuando la diputada morada Marta Prades presentó en las Cortes regionales una PNL en la que el partido alertaba del peligro para la salud la exposición a ondas electromagnéticas como las emitidas por teléfonos móviles o dispositivos wifi.

No se quedaba ahí, sino que instaba al Gobierno de Aragón a reducir, "por precaución", la utilización de dispositivos de este tipo en los colegios aragoneses. La iniciativa, que fue aprobada en la Comisión de Sanidad el pasado viernes, llegó a oídos de la comunidad científica y la polémica fue creciendo en los días siguientes, puesto que no están demostrados tales efectos perniciosos ni enfermedades provocadas por hablar demasiado por el móvil.

 

 

 

Se ve que Echenique se ha visto tan avergonzado por sus colegas de profesión por dar pábulo a teorías pseudocientíficas que unos días después Podemos Aragón emitió un comunicado desentendiéndose de la PNL de Prades y dejando a su diputada totalmente vendida. 

En el mismo sostuvo que la iniciativa "se saltó por error los controles políticos y técnicos establecidos tanto por el Consejo Ciudadano Autonómico como por la Dirección del Grupo Parlamentario, aunque ambos órganos emitieron recomendaciones en contra de su presentación".

 

Y añadió: "Podemos Aragón considera que, en el caso de los posibles efectos de las ondas electromagnéticas de uso cotidiano sobre la salud humana, no existe evidencia científica significativa sobre la relación causa-efecto y, por ello, no es de aplicación el principio de precaución".

En un intento por justificar su metedura de pata, el partido que dirige Echenique llegó a sostener que son cosas que pasan por "canalizar las demandas de la sociedad civil". El déficit, tal vez, sea sobre todo político.

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