Formación Profesional como solución al elevado riesgo de pobreza valenciana

Adaptar el sistema educativo a la demanda real del sector industrial valenciano incrementaría nuestra competencia en el mercado internacional y reduciría la marcha de profesionales



Una tercera parte de los valencianos está actualmente en riesgo de pobreza mientras crece la desesperación en el sector industrial valenciano. La falta de personal cualificado está provocando una frenada en la recuperación del sector y urge una solución desde la administración.
Soldadores, matriceros, electromecánicos y electricistas están entre los profesionales más demandados.
La población en riesgo de pobreza relativa corresponde al porcentaje de personas que viven en hogares cuya renta total equivalente anual está por debajo del umbral de pobreza, que, según define el INE, se fija en el 60% de la mediana de los ingresos por unidad de consumo de los hogares. Por tanto, el umbral de pobreza aumenta o disminuye según lo haga la mediana de los ingresos.
Actualmente en el Reino de Valencia más de un 30% de la población está en riesgo de pobreza, a pesar de ser en 2017 la sexta Comunidad Autónoma con los ingresos medios anuales más bajos de España (9.801€ per cápita) muy lejos de otras CCAA como País Vasco (14.397€), o Madrid (13.099€). Indicativo que camufla en cierto modo los datos de riesgo de pobreza de los valencianos, si calculásemos respecto a las medianas de estas CCAA, el porcentaje de valencianos en riesgo de pobreza sería todavía mayor.
Esta situación afecta actualmente de forma directa e indirecta a más de una tercera parte de la población valenciana, tanto quienes lo padecen de primera mano como aquellos jubilados que destinan parte de su pensión a mantener a familiares con graves necesidades económicas.
¿Qué podemos hacer? 
Analizando la evolución laboral de los últimos años tras la crisis económica, destacan el sector industrial y el sector agrícola como mayores impulsores de la economía valenciana, debido a la calidad del producto, la inversión de las empresas valencianas en I+D+i y la recuperación económica internacional. De ahí que el Reino de Valencia sea junto a Baleares una de las dos únicas CCAA con un balance importaciones-exportaciones positivo.
Valencia necesita que su gobierno inicie políticas de colaboración con las empresas para incentivar el acceso a la formación profesional de los jóvenes y aquellas personas que están actualmente en el paro y requieren de un reciclaje profesional para poder volver a entrar en el sistema laboral. También conviene realizar una adaptación de la oferta actual de Ciclos Formativos y títulos universitarios relacionados con la industria, la oferta actual es insuficiente y en algunos casos muy alejada de las necesidades reales de cada localización geográfica de nuestra tierra.

Temarios, horarios e incluso la creación de nuevas titulaciones más especificas deben ponerse en marcha para favorecer la recuperación económica y reducir el porcentaje de población en riesgo de pobreza.
Adaptar el sistema educativo a la demanda real del sector industrial valenciano incrementaría nuestra competencia en el mercado internacional, reduciría la fuga de profesionales a otros países como también el tiempo de adaptación al puesto de trabajo de los recién titulados.

Es de vital importancia realizar dichos estudios y adaptaciones de forma localizada en base a la oferta y demanda específica de las diferentes partes de la geografía valenciana donde se concentran sectores como el cerámico en Castellón, el sector del automóvil en La Ribera o el calzado y juguetería en Alicante.

*Presidente de Som Valencians

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